En la tranquila calle nocturna, el pequeo local de comida sigue encendido. Una taza de café caliente y un plato de ración sabrosa esperan a quienes necesiten un momento de calma después de un día largo.
Caminando por las calles empedradas de Granada, el aroma de churros con chocolate flotando, el sonido de la guitarra árabe y la Alhambra asomando entre las montaas… Un instante mágico que me quedará para siempre!