Ella sabe que estoy casado. Sabe que mi esposa me espera en casa, que sufre porque no llego y que sospecha que le soy infiel con una veinteañera universitaria contra la que no puede competir: más linda, mejor cuerpo, más firme y mejor en la cama que ella. Aun sabiendo todo eso, y que mi esposa tiene seis meses de embarazo, si le escribo para vernos en un hotelito y cogérmela cuando debería estar cumpliendo con mis obligaciones de padre de familia, solo responde que sí, que ella me desea tanto o más y que está tan caliente que ya quiere sentirme dentro suyo.
Justo eso pasó hoy. Se me antojó la chica que conocí en el gym, de esas flaquitas hermosas de culito pequeño y redondo y tetitas de pezones rosados que juegan a princesas delicadas, pero son unas zorras por dentro y les encantan los maduros porque en la cama las someten como los chicos de su edad no saben, además de los beneficios económicos que les podemos otorgar.
Le dije que le compraría un conjunto de ropa interior que quería que usara mientras me la cogía. Solo me respondió con un “oki, papi, pasa por mí cuando salgas del trabajo, yo falto a mis clases de la noche solo para que me dejes tu lechita dentro”. Tan sumisa y puta como siempre.
Apenas salí de la oficina pasé por ella. Me calenté todo el día viendo el último video que hicimos, cuando me la mamó hasta correrme en su carita de tierna puta en agradecimiento por el teléfono nuevo que le compré. Estuve duro todo el día pensándola y ya era hora de sacarme las ganas.
Cuando la recogí en su casa se subió al auto con un vestido tan corto que apenas le cubría las nalgas. Llegamos al hotel y se lo arranqué al instante. Ella solo reía mientras yo le devoraba el cuello, le amasaba las nalgas y bajaba hasta sus tetas para morderle con suavidad los pezones; eso la calienta como nada. Empezó a gemir mientras me decía “te gustan mis tetas, son mejores que las de la vaca de tu esposa, ¿verdad?”, riéndose y regocijándose al humillar a mi mujer. Le gusta saber que prefiero estar con ella antes que con mi esposa.
Se arrodilló, me sacó la verga del pantalón, se relamió al verla, me miró a los ojos y se la echó a la boca sin despegar su mirada de la mía. Cuando estuve por correrme la detuve, la llevé a la cama, la senté en mi verga de espaldas a mí y la dejé cabalgarme como solo ella sabe, como mi esposa nunca podrá hacerlo, como ni siquiera imagina que una mujer pueda darle placer a un hombre. La sentía saltar en mi polla erecta una y otra vez, clavándose mi carne sin parar, gemía de manera exagerada y yo me deleitaba recordando cómo esa delicia que veía y deseaba en sus licras apretadas, pavoneándose por el gym, ahora la tenía saltando en mi verga con la minúscula tanga que le compré, corrida a un lado mientras me la cogía.
Hace cuatro horas que debía estar en mi casa, pero no siempre puedes ser cabalgado por una putita de 24 años adicta al sexo, así que a mi familia le tocará esperar.
I had no hope against @SamJames762441 I tried to be cocky but he used this video of Lauren which instantly breaks me to make me his pet 😵💫😵💫😵💫
#wankbattle