Errores y necedades he cometido en mi vida, y he tenido que pagar un precio muy alto por ellos. Pero no reniego de mis sombras, porque gracias a ese barro he aprendido a reconocer la luz. No busco justificar lo que fui, solo me aseguro de no volver a serlo jamás
Un hombre que no reflexiona sobre sus errores no ha madurado; solo ha envejecido. La experiencia es simplemente el nombre que le damos a nuestros errores, y la verdadera dignidad está en mirar a la cara a lo que hicimos mal, aceptarlo sin dramas y no volver a repetirlo
"Eso lo he hecho yo", dice mi memoria. "Eso no puedo haberlo hecho yo", dice mi orgullo y se mantiene inflexible. Al final, es la memoria la que cede. La verdadera madurez comienza el día en que el orgullo se rinde ante la verdad de nuestras propias acciones
Cometer errores es de humanos, justificarlos para mantener la conciencia tranquila es la cobardía. He conocido la culpa de mis propios actos y he pagado por ello en el silencio de mi mente. El arrepentimiento real consiste en transformarse para no traicionar lo que uno aprendió