Otro asunto sobre nuestro servicio diplomático. Los funcionarios tienen todo el derecho a profesar la fe que gusten, en público o en privado. Pero las instituciones del Estado no pueden usarse para convocar este tipo de eventos. Los consulados son para servir a los colombianos en el exterior y no para promover religión alguna entre ellos. De hecho, eso puede dificultar la atención: si un ciudadano no profesa esta fe puede sentir que la institución no lo tratará de la misma forma. Esto no puede seguir sucediendo.
Siendo de izquierda desde que tengo memoria he experimentado más derrotas que cualquier otra cosa en la vida. Esto se siente distinto, aún y cuando ADLE ganó en el preconteo y hay que reconocerlo con responsabilidad democrática. Lo que me ha impedido ceder ante la apatía y el cinismo es la gente. Todo lo que ustedes vieron estos días lleva décadas pasando en este país. Décadas. En las condiciones más duras, más cruentas la gente ha resistido. Hoy somos más de doce millones y me emociona. No puedo sentirme aplastada. La responsabilidad es con ellos y con ellas. Yo que lo único que tengo es mi voz, mis opiniones y mi voluntad sólo puedo agradecerles y manifestarles mi admiración infinita. Vamos a seguir, nos vamos a cuidar y vamos defender la vida. Gracias, gracias de verdad.