“El corazón del Sacerdote, para estar disponible a este servicio, a esta solicitud y amor, debe estar libre. El celibato es signo de una libertad que es para el servicio”
–Juan Pablo II, 8 de abril de 1979
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Por tanto, el sacerdocio no es un simple «oficio», sino un sacramento: Dios se vale de un hombre con sus limitaciones para estar, a través de él, presente entre los hombres y actuar en su favor”
– Homilía del Papa Benedicto XVI en la clausura del año sacerdotal, 11 de junio 2010
“El sacerdote hace lo que ningún ser humano puede hacer por sí mismo: pronunciar en nombre de Cristo la palabra de absolución de nuestros pecados, cambiando así, a partir de Dios, la situación de nuestra vida.
Pronuncia sobre las ofrendas del pan y el vino las palabras de acción de gracias de Cristo, que son palabras de transubstanciación, palabras que lo hacen presente a Él mismo, el Resucitado, su Cuerpo y su Sangre, transformando así los elementos del mundo.
…el sacerdote vive una vida de sencillez, castidad y servicio humilde, que estimula a los demás con el ejemplo. En el centro del sacerdocio está la celebración diaria y fervorosa de la santa misa»
– Papa Benedicto XVI, 25/06/2005
«La identidad sacerdotal no debe compararse jamás con un título secular o confundirse con un cargo civil o político. Antes bien, configurado a Cristo, que se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo (cf. Flp 2, 7-8)
“Ser sacerdote es una gracia… para la gente; y para nuestro pueblo es un gran don el hecho de que el Señor elija, de entre su rebaño, a algunos que se ocupen de sus ovejas de manera exclusiva, siendo padres y pastores”
– Papa Francisco, 14 de abril de 2022
‘Ah, tu tienes que hacer este trabajo, debes hacer esto...’, un deber humano, honesto, bueno... Cuando el Señor nos da una misión, siempre hace que entre en nosotros un proceso de purificación, de discernimiento, de obediencia, un proceso de oración”
– Papa Francisco, 13/06/2014
“El Señor, cuando quiere darnos una misión,nos prepara. Nos prepara para hacerlo bien, como ha preparado a Elías... Lo importante es todo el camino hasta llegar a la misión que el Señor confía. Y esta es la diferencia entre la misión apostólica que el Señor nos da y un trabajo:
[2/2] A partir de su “sí” a la llamada del Señor se convertirán en nuevas semillas de esperanza en la Iglesia y en la sociedad. No lo olviden: La voluntad de Dios es nuestra felicidad”
– Papa Francisco, (mensaje a los jóvenes de la JMJ 2015)
[1/2] “Les invito a considerar la llamada a la vida consagrada y al sacerdocio. Qué maravilla ver jóvenes que abrazan la vocación de entregarse plenamente a Cristo y al servicio de su Iglesia. Háganse la pregunta con corazón limpio y no tengan miedo a lo que Dios les pida.
“Que se respete el derecho humanitario, especialmente en Gaza. Por favor, ¡que no se derrame más sangre inocente, ni en Tierra Santa, ni en Ucrania, ni en ningún otro lugar! ¡Basta ya! ¡Las guerras son siempre una derrota, siempre!”
–@Pontifex_es
El corazón de Jesús se conquista con la apertura sincera, con los corazones que saben reconocer y llorar las propias debilidades, confiados en que precisamente allí actuará la divina misericordia”
–Papa Francisco,
Cracovia 🇵🇱, 30/07/2016
“Para nosotros, los discípulos, es muy importante poner nuestra humanidad en contacto con la carne del Señor, es decir, llevarle a él, con confianza y total sinceridad, hasta el fondo, lo que somos…
porque ella no es la madre de un hombre cualquiera, sino que es la madre un hombre que al subir al altar supera en dignidad a todos los reyes de la tierra y los ángeles del cielo porque obra en persona de Cristo.
Ordenación del P. Marcelo Lopez, Arquidiócesis de Maringa (Brasil)
Detrás de todo sacerdote hay una madre; una madre que lo engendró, que lo alimentó, que le enseñó a dar los primeros pasos y que finalmente lo entregó al señor. Todo esto hace que la madre de un sacerdote esté dotada de una dignidad particular;
«Para los discípulos que quieren seguir e imitar a Cristo, el servir a los hermanos ya no es una mera opción, sino parte esencial de su ser. Un servicio que no se mide por los criterios mundanos… lo material y vistoso, sino porque hace presente el amor de Dios» • Benedicto XVI
Debemos ser humildes, pero con una humildad real, con nombre y apellido: ‘Soy pecador por esto, por esto, por esto’. Como dice Pablo: ‘He perseguido a la iglesia”, como hace él, pecadores concretos”
– Papa Francisco, (14/06/2013)
“También, éste es el modelo de la humildad de nosotros curas, de nosotros sacerdotes. Si sólo nos gloriamos de nuestro currículo y nada más, terminaremos equivocados. No podemos anunciar a Jesucristo Salvador porque en el fondo no lo sentimos.