Nuestro magnánimo presidente y tenor de Patillal le da las gracias con “ardentía” al registrador, como quien le agradece a un parcero un favorcito.
Habría disimulado un poco exaltando, al menos, la labor de la Registraduría y su impecable trabajo.
Y, de paso, lo habría dicho en inglés, para que el embajador de EE. UU. también entendiera el detalle.