Cuando era niño jugaba futbol y todos sabían que no era el mejor pero eso me unía a mis amigos, éramos apasionados y eso nos unía.
Hoy yo sé que podré no ser el mejor músico, pero no hay nada que me emocione más en este mundo que ir a tocar con mis amigos.
“Haré polvo del amor caído
Para que el viento se lo lleve
Se funda con el aire en las nubes
Y caiga como lluvia en la nieve
Hidrate la semilla que crece.
Debajo de los pies y los tuyos.
Suavice nuestros pasos.”
Hace un mes me robaron mis afinadores de batería, eran por mucho la cosa más ñoña que tenía pero de verdad me gustaban mucho.
Nadie puede negar que no hay nada más chido que un tom bien afinado.