— Pero vamos a ver. Que haya paz, por fav-
Estaba intentando tranquilizar a ambos, pero en lo que los miraba se ha dado cuenta también de ese movimiento extraño en los tatuajes de Elaine.
— ¿Eso es normal, Sir Elaine?
Preguntó, algo confuso.
— Oye, que estáis los dos heridos. No es el momento de que discutais.
Zanjó, interponiéndose entre Nathan y Elaine. Que no era plan de que se peleen entre ellos.
— Mandaré noticias a la imprenta si queréis. Y que vayan preparando carteles con sus retratos.
Preguntó, por si +
Pensativo, ahora que sabía un poco más de aquello que afligía a Arthur y a Elaine.
— Nos haremos cargo de el, Arthur. No te preocupes, no os atormentará más.
Reencarnaciones del mito artúrico...
Miro a Arthur, pensando en las implicaciones de lo que estaba explicando Elaine...
Y de lo que seguramente sea Mordred en consecuencia.
Daba que pensar, todo lo que había descubierto en un espacio de tiempo tan corto.
— Ya veo...
Estaba +
— Es el trabajo de todos. No solo el tuyo, Elaine. Deja que seamos nosotros los que tengamos cuidado de ti está vez.
Rechisto ante la negativa de Elaine. Que cabezón era, igual que Arthur.
— ¿Conocéis a ese tal Mordred, alguno de vosotros?
Lo preguntaba desde la ignorancia, +
Mordred Pendragon.
Lorenzo Miro a Arthur extrañado. ¿Era familia suya, acaso?
Parecía estar jodido el asunto, vaya. Visto que albergaba intenciones tan hostiles contra el.
— Suena mal. La verdad.
Cuando Nathan menciono lo de Lucifer, desvío la mirada de nuevo a Elaine. +
— Claro. Aquí miramos todos por todos, Elaine, da igual eso.
Aunque el no estaba, también le habría defendido de haber sido el caso. Que Lorenzo esas cosas las hace con uñas y dientes.
— Eso. ¿Quienes fueron los atacantes, Arthur?
Preguntó, con curiosidad e inquietud.
El simplemente se sentaría al lado de Arthur, mientras veía como Elaine seguía emperrado con el desayuno.
Suspiró, para luego mirar a los dos líderes nobles.
— La pregunta es como os encontráis vosotros. Los tres.
Miro mal a Elaine, levantándose para buscar un botiquín. +
— Yo ya he desayunado. Está bien, Sir Elaine.
Que tampoco quería que le sirva tanto, jo, que eran compañeros. Era su igual, técnicamente.
Esperaría entonces para ir con Elaine, los dos a la vez, dentro de la enfermería. ¿Se encontraban allí Arthur y Reiner, o solo Arthur?
...
Se dio una palmada en la frente, suspirando. Vaya casa de locos...
— Bueno... Pues si tu lo dices, puedes hacerle el desayuno para ir después a verle.
Al menos le había convencido de pisar la enfermería. Algo era algo.
— Ya... veo...
Respondió, viendo el rostro de Elaine lleno de moratones. Se iba a permitir dudar de sus palabra.
— ... Quiero acercarme a ver a Arthur a la enfermería, ¿Quiere venir conmigo, Sir Elaine?
Preguntó, con esperanzas de que una vez en la enfermería se pondría +
A ver... No sabe si le va a asustar más mostrando sus rasgos de demonio u oculto. Y entre uno y otro ha elegido el que le va a causar menos problemas a corto plazo.
— Soy Lorenzo, Elaine. Lo siento por asustarte. Eh... ¿Qué tal estás?
Pues entre pregunta y pregunta al personal, probablemente acabe encontrando a Elaine.
Ha ido encapuchado y tapado para no asustarle con su aspecto físico.
Ayer escuchó mucho revuelo, así que había ido a la enfermería para ver que era lo que sucedía.
Sin embargo para su sorpresa no se ha encontrado a nadie. Que raro...