Las personas que se mudaron al extranjero solas a los 20 años se encargaron de todos los trámites, cuentas bancarias, visados, impuestos, empleos, alojamiento y diferencias culturales.
Esta gente ya no le teme a nada.
En la vida sufrimos mucho, cada sufrimiento es una bajada al infierno sin garantía de retorno como lo hizo perseo cuando fue a buscar a medusa. En ese momento no vemos nada, estamos a oscuras, solo sentimos el dolor psicológico, pero también estamos lidiando una lucha contra la oscuridad y es esa oscuridad y esa lucha la que nos transforma. Cuando salimos de ese infierno ya no somos los mismos, somos otra persona, con más sabiduría sobre nosotros mismos y sobre el entorno, un poco medio alegres y nostálgicos por haber vencido el dolor, un poco con miedo porque la vida nos haga volver a ese infierno... Un dolor, un miedo, una frustración que vencimos pero que fueron los maestros, los artesanos, los moldeadores de nuestra alma. Abrazo.
Lo que pasó en Caracas fue gravísimo, miren lo que dice el art. 23 parágrafo segundo del Derecho Internacional: Todo aquel que opine sobre el tema Venezuela sin ser venezolano puede venir a mamarme el guevo, las bolas y hasta el nie, sin distinción, de raza, sexo y/o nacionalidad