El teléfono del lector vibró una vez. Una fotografía acababa de llegar de un número desconocido.
En la imagen aparecía Sadako, frente a la pantalla en su forma humana. Salvo por una pequeña interferencia.
Un segundo mensaje apareció debajo.
📲 ; ¿Me estás mirando?
🐰 Coneja de oficina a su servicio.
De 9 a 6 intento ser una señorita formal.
Blusa abrochada, falda en su sitio, documentos ordenados y una agenda que no se va a llenar sola.
Pero tampoco exageremos.
Si me ves tan arregladita detrás de un escritorio, no significa que sea una santa. Sé perfectamente cómo comportarme en una oficina… y también cómo portarme mal cuando se acaba el turno.
Entre reportes, juntas y uno que otro café, también hay tiempo para comer.
A veces comida y a veces termino siendo yo el postre.
Depende del día, del humor y de qué tan bien te hayas portado conmigo.
Esta cuenta es mi pequeño escape del horario laboral: solo soy una coneja oficinista que trabaja, se estresa y después viene aquí a desquitarse.
(Todo el arte publicado no es de nuestra autoría; se comparte con los créditos correspondientes cuando estén disponibles)
Antes de mandar mensaje, lee esto:
1. Tengo trabajo de verdad. Si no contesto, estoy ocupada.
2. Si no te respondo, no me interesa. No hace falta escribirme todos los días.
3. Si vienes aquí buscando atención, no la encontrarás. Quédate en silencio o vete al diablo.
El **Club de la Madriguera del Conejo** se está armando con calma.
Todavía no está abierto. Cuando lo esté, se va a notar.
Mientras tanto, puedes quedarte a mirar.
Solo no interrumpas el horario laboral…
a menos que traigas algo que valga la pena dejar el escritorio.
Bienvenido a la madriguera.
Pórtate bien… o no. Ya sabes cómo funciona vivir aquí.
Recuerden: todos son iguales, pero aquellas que tienen tetas son más iguales que los demás