Por primera vez en mi vida entendí que por muy difícil que fuera la situación, si una persona te quería en su vida iba a hacer lo posible para que no te fueras de ella.
Me ha tocado amarme tanto pero tanto para no dejar que nadie pase por encima de mí, porque aun “queriéndome” han sido egoístas conmigo, así entendí que yo también tenía que ser egoísta conmigo, entender que primero Dios y después yo, así comencé a respetarme, amarme, valorarme.
Padre Dios, derrama la fuerza de tu Espíritu en nuestros corazones y renueva nuestra mente para que podamos estar abiertos a todos los que están a nuestro lado. No permitas que rechacemos al que no es igual a nosotros, llena nuestra vida de paz y serenidad. Somos tuyos.