Él tenía azúcar en la boca, sabía formar oraciones perfectas que me hacían creer que en verdad sentía amor. Lo ví llorar al irme de su lado, y me habían dicho que cuando un hombre llora al hablar, es real. Entonces yo le creí todo, sus caricias, sus cartas.
En los días lluviosos yo ansío estar abrazados, mirando como las gotas caen por la ventana. Espero sacar dos tazas de la alacena para servir el café en vez de una. Que aunque se que no te gusta, lo harías por verme feliz a mi pero eso no es posible pues tendrías que estar aquí🥀
Llega a desordenar lo poco que voy construyendo y vuelvo a quedar pendido de hilo, con un desequilibrio emocional, lesiones mentales y otra taza de café doble...🥀
"Fuimos" no más, porque ya no estás, y yo tampoco debería, porque sigo aferrado a un fantasma. Terminaré solicitando un exorcismo, que me libere de tu recuerdo, porque parece tener voluntad propia...
Y... mi yo de la mañana, tiene que reparar todo lo que hizo mi yo de la noche, poner de vuelta el mundo entre Venus y Marte. Regresar la luna a su sitio porque seguro que se la ha bajado a alguien, alguien que ya no está. 🥀
Mi yo de la noche siempre es un desorden, un ático con recuerdos de primavera y un pino de navidad, cartas por montones y cenizas de otras más, frascos de lágrimas amargas y una gran capacidad de volcar el mundo hacia ninguna parte... 🥀
Empeñaba mi vida por una canción al oído, porque su voz era lo más parecido a la perfección, hecha de notas afinadas, que desafinan poco a poco, para seguir siendo una melodía de éxtasis para mí cóclea.🫴
Camino por las calles, mirando tantos ojos y me pregunto si alguno de ellos serán los tuyos. Observo a la gente caminar y quiero imaginar que estás por allí también, buscándome, en el preciso momento en que intento entrelazar miradas.