Para querer no se necesitan razones. De hecho se desconocen. Es instintivo. A veces incluso se contradice con lo que aparentemente nos gusta, por eso existe el arte, la poesía, la pintura, la música... para explicar lo inexplicable.
Nunca me he arrepentido, ni por un segundo ¿Cómo puedes lamentar una de las mejores noches de tu vida? No lo haces. Recuerdas cada palabra, cada mirada. Incluso cuando duele, sigues recordando.