Si algo le pido a la vida es dominar el arte de decir que no. Y decirlo siempre con respeto: no puedo, no quiero, no sé, en este momento no estoy disponible, no me hace feliz. Y hacerlo sin culpa, sin miedo, cerrando los ojos y durmiendo en paz.
Un corazón roto a los +30’s es como:
Me siento mal pero bueno, tengo que ir a trabajar, tengo cita médica, ir al gym, hacer mercado, hacerme de cenar y si me da tiempo puedo llorar mientras me baño para ahorrar tiempo y tratar de dormir temprano.