Haru estaba tenso mirando a un punto fijo de una esquina, su respiración ligeramente agitada mientras veía algo que otros no parecían ver. Escuchando algo que otros no parecían escuchar.
Estaba cada vez más pálido e incapaz de moverse.
Ver la sonrisa en el rostro ajeno hace que él sonrisa de manera leve también, muy pequeña, debido al corte en su labio y golpe en la mejilla no quiere arriesgarse a sonreír más.
La pregunta borró cualquier rastro de pequeña calma y alegría de su rostro. Una mueva se dibujó »
Una vez escuchó su afirmación, alzó los labios en una curva que acentuó con levedad sus hoyuelos.
Era una forma de hacerle saber que estaba satisfecho por saber que había aceptado, así como de entregarle una seguridad que tanto parecía necesitar.
Apartó los dígitos >>
Él en un asiento detrás de la barra porque ya se le acabó el efecto del café y tiene su horario de veinte minutos de descanso.
Entre el hambre y el sueño ya sabes quién ganó.
——— No..
Intentó detener que su rostro saliera de su escondite pero estaba demasiado cansado como para apartarse, sus ojos estaban rojos e hinchados, y estaba seguro que los golpes solo agregaban un desastre más a cómo se veía.
No podía ver a otro lado, así que se »
De normal se focalizaba en que su cara no se viese deformada, y, en esta ocasión, lo único que podía hacer era dirigir su tentativa en el muchacho.
Cuando le escuchó, alzó su rostro con delicadeza y los rastros que quedaron de lágrimas fueron apartados >>
obligó a mantener el contacto visual sintiendo una última lágrima bajar por su mejilla a la par que asentía de forma suave.
——— Está bien... está bien, te escribiré.
Prometió sabiendo que si no estuviese tan cansado podría dar algún argumento en contra a esa idea, no quería »
“ Es un secreto, pero descuide, ahora que sé que trabaja en eso no pretendo pedir ninguna bebida alcohólica.
¿Es divertido estar ahí? Dicen que siempre hay anécdotas de todo. “