A mí me enseñaron a no traicionar a quien me abrió las puertas d su casa y me invitó a sentarme con su familia. Tener diferencias es una cosa, ser traidor y malagradecido es otra.
si yo fuera una mujer interesada, ya tendría la vida resuelta hace tiempo. Pero no puedo dar abrazos si no tengo ganas, ni un te quiero si no lo siento.