A veces damos gracias a Dios,
cuando nos libra de un accidente.
Pero yo le doy gracias a Dios,
sucedan tragedias o no, porque aún
así, siguen dentro de su plan perfecto.
Honestamente ya no quiero ser la mujer del proceso de nadie. No quiero encontrar a un hombre que no sabe qué quiere, enseñarle cómo tratarme, ayudarlo a levantarse económicamente ni acompañarlo mientras organiza su vida para después descubrir que yo solo fui parte del camino.