presencia, acercándose a la misma desde ese mismo punto ciego desde el que no había sido visto en un primer lugar, y susurrando cerca suya.
— Tienes una muy buena mano... Aunque las motivaciones me son confusas... ¿Te importa si abandonamos la escena del crimen?
Era obvio que para unos ojos sagaces como los de aquel ladrón de clase, que una daga a la que había puesto el ojo hubiese decidido irse de su lugar hacia una persona en concreto.
Hubiese sido el crimen perfecto, pues realmente, no había nadie que visiblemente mirase para --
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Con un leve movimiento de sus dedos, apenas perceptible para ojos inexpertos, Brianna invocó un soplo de magia discreta que se deslizó entre el gentío como una sombra caprichosa.
El aire alrededor del puesto de especias pareció vibrar por un instante, y sin +⠀⠀
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ese lugar.
No había nadie en su sano juicio que fijase en tales pertenencias cuando el vendedor estaba prácticamente ocupado fardando de sus últimas espadas con unos nobles.
Pero la disimulada mirada del pícaro, siguió la pista hasta llegar a la mujer de misteriosa --
— Cabe decir que aunque no acostumbro a tomar buena comida... Pocas veces la comida me causa esta impresión.
Zanjando ese tema, añadió su nombre.
— Argar es mi nombre, encantado.