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Aburrirse: llenar los huecos con distracciones que puedan ser aprovechadas en un estado de relativa pasividad, aun cuando el cerebro esté frito.
¿Qué importancia podrían tener los logros, comparada con la satisfacción de estar en movimiento? “Crucemos el Atlántico aunque no sepamos a qué costa nos dirigimos, ni si hay costa (siempre hay)”. Eso me dice, mientras suelta una vez más las amarras
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Tal vez una de nuestras más profundas penas sea el cansancio, que a veces nos acomete en disonancia con este universo que avanza empecinadamente hacia lo incógnito. Habrá que aprender la respiración circular de los tocadores de didgeridoo...
La sospecha que me agarró es que las experiencias que realmente nos marcan, esas que querríamos atesorar para siempre, demanden una atención tan exclusiva que difícilmente podamos jugar a ser observadores y registrar el momento para revivirlo más tarde.
Hasta que no lo contamos no existe, y para eso precisamos palabras. Ellas nos llevan suavemente de la mano hacia lugares conocidos, nos acompañan a sentarnos dócilmente en una butaca designada con una letra y un número... https://t.co/a4ebXu1Xip