No había ni una chance de que a River no lo cagara el VAR. Blanco hizo penal en la última y Herrera puede no verlo pero el VAR debe llamarlo. El VAR con Paletta a la cabeza decidió perjudicar a River. Clarísimo penal no cobrado. El mismo VAR q cobró en el PT no cobró en el ST. Una Chanchada de Paletta. Asco.
@joacocastillo14@porquetendencia sos muy mogolico hermano realmente ya da bronca lo mogolicos que son pensa 2 segundos antes y llegas al punto te juro que no es tan difícil mogolico
@porquetendencia no podes ser tan BURRO y encima tan soberbio, da demasiada bronca, lo peor es que por lo menos un 30% del país piensa igual que este sorete
-tiene la misma edad que Milei
-transparente no es
-no es peronista
-que tenga o no mujer e hijos a mí no me dice nada, ni para bien ni para mal.
-en el último acto en el que estuvo lo silbaron
-la intelectualidad argentina llamó a votar a Alberto, habló de encadenamiento discursivo-decisional y llamó a votar a Massa "porque la democracia está en peligro". su opinión tiene la misma validez que la del Chiqui Tapia o Elegante.
Esta fecha patria me parece insoportable porque los dos bandos se ponen mogolicos con sus relatos. Por un lado se ignora que literalmente se uso las fuerzas del estado para desaparecer y asesinar terroristas y CIVILES por igual y por otro lado tenes gente que niega las +
@MGonzalez66754@LumilagroArg “en todo caso pidanle al gobierno” nunca estuvo tan clara la ideologia, para vos todo negocio depende del estado .
por otro lado, si la tenes tan clara por que no te pones una empresa vos y contratas? segun tu teoria es mas fácil eso que ser laburante hoy en día
Como muchas personas, mi corazón está a la izquierda. Siempre he votado por alguna variación de ella. Mi forma de entender el mundo tiene raíces profundas tanto en el marxismo como en sus críticas desde la misma izquierda, de Camus a Orwell. Pero descubro que lo que me separa de la izquierda oficial —o al menos de su versión tuitera— es precisamente el corazón.
Porque soy de izquierda, mi primer impulso ante la caída de Maduro es una alegría visceral. No por quien la provocó —Trump no despierta en mí ninguna simpatía— sino por los millones de venezolanos que llevan años huyendo de una parodia grotesca del socialismo. Por las madres que no han visto crecer a sus hijos. Por los profesionales manejando Uber en Santiago. Por los que murieron cruzando el Darién.
La izquierda que conozco en Twitter piensa al revés: primero el antiimperialismo, después la soberanía, luego la no injerencia, y al final —si queda espacio— los venezolanos. Como si el principio de no intervención pesara más que los cuerpos torturados en El Helicoide. Como si los derechos humanos del tirano importaran más que los de sus víctimas.
Este reflejo automático se repite en cada crisis. En Cuba, la corrupción dinástica de los Castro siempre pesa menos que el embargo. Cuando las iraníes se quitan el velo y enfrentan a los mulás, la izquierda busca primero denunciar a la CIA. Cuando quemaron el metro en Santiago, había que entender la rabia antes que lamentar a la cajera que no pudo llegar a su trabajo. No importa que los mulás ejecuten homosexuales, que los muyahidines lapiden mujeres, que los Castro encarcelen poetas: si están contra Estados Unidos, merecen comprensión.
Entiendo el razonamiento. Conozco la historia de las intervenciones, los golpes de Estado, la Escuela de las Américas. Sé que Estados Unidos no regala nada y que Trump es un personaje siniestro. Pero lo que no puedo entender es la ausencia de emoción humana elemental. Esa frialdad doctrinaria que no se conmueve ante los videos de venezolanos llorando de alegría en las calles de Caracas. Que no siente nada ante las iraníes cortándose el pelo en señal de rebelión. Que siempre tiene un "pero" listo antes que un abrazo.
Preferiría, por supuesto, que los venezolanos hubieran derrocado solos a su tirano. Pero sé —porque la historia lo enseña— que pocas dictaduras caen sin alguna forma de presión internacional. La chilena no lo hizo. La argentina tampoco. La española menos. Y de todas las salidas posibles después del fraude brutal de julio, esta es de las menos sangrientas.
Hoy los venezolanos celebran. Las calles de Caracas se llenan de una esperanza que creíamos muerta. Y yo, que sigo siendo de izquierda precisamente porque creo en la dignidad humana antes que en las abstracciones geopolíticas, celebro con ellos.
Mañana habrá tiempo para analizar, criticar, contextualizar. Hoy, solo hoy, déjenme sentir esta alegría sin pedir permiso al manual del buen antiimperialista. Déjenme poner el corazón donde siempre debió estar la izquierda: del lado de la gente, no de los mapas.
@madorni por qué hay gente gritando y chiflando de fondo?
por que cada uno jura por lo que se le canta el orto menos por la bandera o el país?
que nefasto todo por dios