En España, la hija de 13 años de una madre fue secuestrada y violada por un vecino. El agresor fue condenado a nueve años de prisión.
Aproximadamente seis años después de cumplir su condena, el agresor fue puesto en libertad condicional y regresó a la ciudad. Se encontró con la madre en un bar cerca de una parada de autobús.
El agresor le preguntó burlonamente: "¿Cómo está tu hija?". Enfurecida, ella compró gasolina, regresó al bar, roció al hombre con ella y le prendió fuego.
El hombre sufrió quemaduras graves y murió pocos días después.
Aunque estaba presa del pánico, no huyó, sino que confesó lo sucedido a quienes la rodeaban y esperó a que llegara la policía.
Fue condenada a cinco años y seis meses de prisión, pero gracias a una campaña de indulto y por motivos de salud, fue puesta en libertad tras cumplir parte de su condena.
Nunca se callen, todo lo que nos callamos se nos acumula en el cuerpo, se transforma en insomnio, en nudos en la garganta, en nostalgia, en error, en duda, en tristeza. Lo que no decimos no se muere, lo que no decimos nos mata.