Pasé 35 años construyendo una vida que creí sería para siempre. Fui madre siendo muy joven, estudié una carrera, trabajé y nunca dejé de luchar por mi familia. Siempre creí que el amor, el compromiso y la lealtad eran la base de cualquier proyecto de vida.
6/ Hoy camino con la frente en alto. Sin rencor, sin necesidad de demostrar nada y con la tranquilidad de saber que fui fiel a mis valores. A partir de aquí, mi mejor historia apenas comienza.
5/ No me define el pasado; me define la forma en que decidí levantarme. Mi historia no habla de una derrota, sino de resiliencia, aprendizaje y la certeza de que el verdadero valor de una persona está en sus principios, no en lo que tiene.
Hoy tocó celebrar en mi escuela.
Entre clases, sonrisas, trabajo y el cariño de mis alumnos y compañeros, vivimos un día muy especial. Son esos pequeños momentos los que nos recuerdan por qué vale tanto la pena dedicar la vida a enseñar.
¡Gracias por este día tan bonito! ❤️📚