Y así fue como descubrimos que somos el único país del planeta donde el problema de la energía eléctrica se soluciona con elecciones.
¡Somos un fenómeno mundial!
Con cada papelito contado se van autoarreglando las turbinas, las tuberías, las subestaciones y el sistema eléctrico completo.
¡VOTEN MASIVAMENTE! A este paso, vamos a terminar exportando electricidad. 👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻
Si vamos a hablar seriamente de una transición en Venezuela, dejemos de reducir todo a una fecha electoral.
En 1958, Pérez Jiménez cayó el 23 de enero y las elecciones presidenciales fueron el 7 de diciembre.
10 meses y 14 días después.
Y eso ocurrió en una Venezuela que, aunque tenía problemas fiscales y sociales, conservaba una economía productiva, reservas importantes y una estructura institucional mucho menos deteriorada que la que enfrenta Venezuela hoy.
La Venezuela actual necesita algo mucho más profundo.
No estamos hablando solamente de cambiar al Presidente.
Estamos hablando de desmontar progresivamente el sistema chavista, recuperar la independencia de las instituciones, reconstruir el sistema electoral, reorganizar los cuerpos de seguridad, recuperar el Estado de Derecho y resolver la existencia de colectivos y otras estructuras armadas vinculadas al régimen que no pueden continuar funcionando como poderes paralelos.
También hay que reconstruir la economía, recuperar los servicios públicos, resolver la enorme deuda, atraer inversión y crear las condiciones para que millones de venezolanos puedan volver a producir y trabajar.
Y esto requiere tiempo.
Con la información que actualmente llega desde Washington y los organismos internacionales, yo consideraría razonable pensar en una ventana de transición de entre 2 y 3 años, siempre condicionada al avance real de estas tareas.
Eso colocaría una eventual elección presidencial aproximadamente entre 2028 y 2029, no porque exista hoy una fecha oficial anunciada, sino porque una transición de esa magnitud necesita un período suficiente para desmontar las estructuras del viejo sistema y construir las condiciones de una elección realmente competitiva.
Estados Unidos y organismos multilaterales ya están trabajando en temas de deuda, energía, reconstrucción económica e institucional; el BID, por ejemplo, está preparando un plan de reenganche de dos años para Venezuela.
Entonces la discusión no debería ser:
¿Elecciones ya o elecciones en 2030?
La discusión debería ser:
¿Cuánto tiempo necesitamos para desmontar el aparato chavista, desarmar las estructuras paralelas de poder y violencia, reconstruir las instituciones, garantizar seguridad, recuperar la economía y preparar unas elecciones que realmente permitan una transferencia del poder?
Porque una elección no es la transición.
La elección es el resultado de una transición bien construida.
Y si queremos que esta vez sea diferente, no podemos cometer el error de confundir poner una fecha en el calendario con haber reconstruido un país.
En 27 años idealizamos a Arias Cárdenas, Rosales, Capriles y Guaidó, mientras seguíamos atrapados entre Chávez y Maduro.
La lección es clara: no es un mesías quien puede cambiar las cosas, sino instituciones fuertes e independientes, el estado de derecho y la inversión real.
🇪🇸 | ALERTA EN CANARIAS: Las redes de tráfico de personas asentadas en el norte de África han puesto en marcha un despliegue operativo para canalizar flujos masivos de inmigrantes ilegales hacia la fachada atlántica marroquí y del Sahara Occidental.
El movimiento busca burlar la vigilancia de la Marina Real e impulsar una nueva oleada de cayucos hacia el archipiélago canario antes del cambio de condiciones meteorológicas en el océano.
Las mafias están redirigiendo los contingentes desde los puntos del norte de Marruecos hacia zonas de embarque como El Aaiún, Dajla y Tarfaya, buscando diversificar las rutas de salida tras el incremento del control en el Estrecho y Ceuta.
Fuente: @rubnpulido
ALERTA: NICARAGUA 2.0
Sacar a un gobierno no basta. Hacer elecciones tampoco.
Nicaragua derrotó electoralmente al sandinismo en 1990, pero dejó incompleta la transición militar. Años después, el sandinismo regresó al poder.
Venezuela no puede cometer el mismo error.
Primero, completar la estabilización militar, policial e institucional.
Después, elecciones.
No nos apresuremos a cambiar de gobierno para terminar regresando al mismo régimen.
Si alguien en Venezuela cree que Donald Trump decidió poner su carrera en riesgo con la Operation Absolute Resolve el 3 de enero, para "robarse unos barriles de petróleo" o para "saquear los ingresos de Venezuela" o para "mantener a Delcy para siempre", ....
... no está entendiendo bien.
El petróleo venezolano es PARTE FUNDAMENTAL de la estrategia de Seguridad Nacional de los EUA, para asegurar ser la primera potencia energética del planeta durante los próximos 100 años.
Los venezolanos tenemos que reflexionar y entender el significado que esto tiene para el futuro de nuestros hijos y nietos: ser el país más próspero del continente y uno de los más ricos del mundo, libre de socialismo y autoritarismo, y potencia energética mundial.
¿Estamos listos para asumir el reto o queremos regresar a los 27 años antes del 2 de enero?
Y sí, CONVÉNZASE:
Hay personas que por mucho que le sonrían, NO QUIEREN que usted, mucho menos un país, avance si con eso deja de percibir aquello que le place, que es el sentir que tiene poder, dinero y atención.
Personas enfermas de ego y rencor, llamados "políticos"...
Da igual si se presentan pruebas fehacientes, certificadas y verificadas. Da igual si el presente haga ver con sus ojos lo que se afirma. Da igual si la historia tiene eones de hechos que lo demuestran.
Quien está convencido de su ceguera la defenderá como sea con su ignorancia.
POR QUÉ DEJÉ DE APOYAR A MCM
Yo respaldé como ciudadano a María Corina - a quien aprecio personalmente - hasta que ocurrieron tres hechos:
1. Desperdició gravemente el enorme logro estratégico del 28J de 2024. Aquella victoria debía servir para demostrar definitivamente que en Venezuela no existía salida electoral bajo el chavismo y darle plena legitimidad política a una salida por la fuerza. En cambio, se quedó esperando que el mismo CNE terminara entregándole el poder. Algo que ella sabía perfectamente que jamás ocurriría. Así siguió hasta el 3E de 2026. Demostró que no estaba hecha para la guerra y la conquista de el poder.
2. Fracasó año y medio después en convencer al gobierno del presidente Trump de escogerla a ella y a su equipo para liderar la transición de Venezuela. Por ese fracaso escogieron a Delcy. Trump dijo el 3E que no tenía “the respect or the support”. Ese fracaso que nos dolió en el alma como venezolanos, fue exclusivamente de ella y de su equipo político. Desde entonces ha reaccionado enfrentando el proceso de Trump en Venezuela como una piedra en el zapato, “a la venezolana” y “elecciones ya”.
3. Se entregó finalmente, al incorporarse a la misma clase política opositora fracasada que Venezuela lleva décadas sufriendo: corrupta, cohabitadora, colaboracionista, traidora e infantil. Una dirigencia que perdió elecciones, desperdició victorias, destruyó oportunidades, negoció con el régimen incontables veces, se dividió por cargos y cuotas y jamás construyó el poder político y militar necesario para derrotar al chavismo.
María Corina había construido su liderazgo precisamente enfrentándose a esa gente.
Pero los reunió y se cuadro con ellos en Panamá. Terminó erigiéndose en jefa de aquella masa amorfa e inútil que antes combatía.
Atrás quedó la María Corina indómita e independiente que conocimos durante años. Ahora encabeza a los mismos políticos fracasados que contribuyeron a mantener vivo al chavismo durante 27 años.
Por esas tres razones dejé de respaldarla.
Ahora estoy buscando una opción mejor para Venezuela que ese grupo de politiqueros fracasados.
URGENTE: Samuel Adrián acaba de llegar a Colombia y se lo llevaron preso.
La Justicia colombiana, durante tiempos de Petro, había ordenado su arresto después de que se negara a silenciar las denuncias de su documental “Colombia: Fábrica de Niños Trans”, que expuso lo que ocurría con menores en clínicas colombianas.
Samuel vino a Colombia a defender a los niños. Hoy está preso.
Esto es gravísimo.
Trump se llevó a Maduro y destrabó en minutos, 27 años de genocidio.
Trump no es el enemigo.
El sentimiento antiamericano del que he hablado insistentemente con anterioridad viene la izquierda venezolana y sus interlocutores adentro y afuera, de los medios estadounidenses, el progresismo demócrata y en activistas disfrazados de comunicadores.
La nueva dinámica política venezolana hoy está en identificar quién ha vivido durante todos estos años gracias a que el juego estaba trancado y ahora se quedaron sin narrativas.
El partido socialista de Venezuela solo está esperando a que la suerte caiga de su lado, el socialismo internacional apostando a a que Trump fracase estrepitosamente.
Mientras aquí cacarean con nubosidades políticas e idealismos paralizantes, los EUA avanzan en crear inversiones REALES; de EMPRESAS REALES para RESOLVER PROBLEMAS REALES.
NO al humo, SÍ a la Reactivación económica y de servicios.
LAS CONSECUENCIAS QUE NADIE ESTÁ VIENDO
Los acuerdos petroleros Venezuela-EUA son mucho más que petróleo. Si se ejecutan exitosamente, van a producir consecuencias económicas y geopolíticas extraordinarias:
1. Dan la estocada final al chavismo como modelo económico y político.
El sistema construido sobre estatismo, expropiaciones, controles y utilización política de PDVSA queda sustituido por capital, tecnología, inversión privada y producción.
2. Realinean estratégicamente a Venezuela con Estados Unidos por generaciones.
Contratos, inversiones e infraestructura con horizontes de hasta 100 años crean intereses comunes de enorme profundidad.
3. Convierten a Venezuela en el principal socio estratégico de EE.UU. en el Hemisferio Occidental.
Energía, seguridad, Caribe, narcotráfico, infraestructura, comercio e inversión pueden construir una alianza muchísimo mayor que el petróleo.
4. Golpean profundamente al eje político del Foro de São Paulo y el Grupo de Puebla. Venezuela dejaría de ser su gran fuente de recursos, influencia y proyección geopolítica.
5. Cambian el modelo de financiamiento petrolero. No más deuda.
En lugar de hipotecar producción futura mediante deuda soberana y préstamos políticos, el capital privado invierte y asume el riesgo empresarial.
6. Terminan con PDVSA como gran empresa operadora monopólica.
PDVSA puede administrar participaciones e ingresos, pero la exploración, producción y riesgo deben pasar crecientemente a operadores privados competitivos. Nunca más el Estado empresario petrolero omnipotente.
7. Desplazan a Rusia, China e Irán indefinidamente.
Venezuela deja de utilizar el petróleo como instrumento de alianzas antiestadounidenses y vuelve a integrarse al sistema económico occidental.
8. Desmontan el petro-Estado venezolano.
El petróleo deja de ser la caja política del gobierno de turno y puede convertirse en fuente de inversión, impuestos, regalías, ahorro y patrimonio ciudadano.
9. Cambian el mapa energético del hemisferio occidental.
La combinación de capacidad estadounidense y las gigantescas reservas venezolanas crea un eje energético con enormes implicaciones estratégicas globales.
10. Hacen mucho más difícil regresar al pasado.
Cuando existan decenas de miles de millones de dólares invertidos, miles de empleos, producción creciente, contratos internacionales e intereses estratégicos compartidos, reconstruir el viejo modelo chavista tendrá un costo inmensamente mayor.
Por eso digo que estamos discutiendo algo mucho más grande que 65.000 millones de barriles.
Por eso me enfoco más en las grandes transformaciones que van a ocurrir, más allá de objeciones leguleyas o instrumentales.
Estamos presenciando el comienzo del cambio estructural más importante de Venezuela desde hace un siglo.