Soy lo suficientemente madura para admitir que a veces soy una persona difícil. Sobrepienso todo, actúo con impulsividad y puedo ser complicada de entender. Soy sensible a otro nivel y necesito paciencia, pero también sé que mi amor no se compara con el de nadie.
La ansiedad se siente como despertar y sentir que puedes con todo, y de repente, de un momento a otro, sentir que no puedes con nada, que todo se te viene encima y no lo vas a lograr. Es una eterna lucha entre llorar, trabajar en ti y sanar.
Hoy volví a llorar, a veces el corazón
se queda sin palabras y solo sabe llorar. Lloré porque todo pesa, porque el miedo se me sentó al lado y la ansiedad me apretó el pecho como si quisiera recordarme que todavía estoy aquí. Volví a llorar porque no sé bien hacia dónde ir.