Esa media sonrisa de psicópata que parece decir que en realidad sabe lo que estoy pensando. Me ha arrebatado el poder, el control, me hace vulnerable.
Y sé que lo sabe.
Cuando cedemos nuestras emociones nos volvemos vulnerables, pero también creo que el poder de que nos hagan daño es nuestro. Con el tiempo nos volvemos más solitarios, precavidos y hasta intransigentes. Te pueden sorprender, pero ese primer dolor, ese ya nunca regresa.