En este momento, hemos ofrecido ayuda al Gobierno de Venezuela a través de nuestra Cancillería.
300 rescatistas y paramédicos, junto con 50 toneladas de equipo, medicamentos e insumos de primera necesidad, están listos para partir hacia Caracas 🇸🇻🇻🇪
Hay un punto en el camino donde algo se rompe…
pero no hacia afuera.
Se rompe dentro.
Y lo más inquietante es que no puedes explicarlo bien.
Solo sabes que ya no puedes volver atrás.
No porque no quieras.
Sino porque ya no puedes sostener la misma versión de ti sin sentir que te estás traicionando.
Carl Gustav Jung entendía que la conciencia, una vez que se expande, no puede reducirse sin pagar un precio. Puedes intentar encajar de nuevo, actuar como antes, decir lo que se espera… pero algo dentro ya no coopera.
Lo que antes era automático ahora se siente forzado.
Lo que antes era natural ahora pesa.
Lo que antes era suficiente… ahora se queda corto.
Y ahí aparece una sensación difícil de sostener:
no eres quien eras… pero aún no sabes quién eres.
Es un territorio incómodo.
Porque no hay referencias claras.
No hay identidad definida.
No hay respuestas rápidas.
Solo hay una certeza silenciosa:
no puedes volver a vivir dormido.
Muchas personas intentan hacerlo.
Intentan regresar a lo conocido, a lo cómodo, a lo que funcionaba.
Pero ya no es igual.
Porque cuando ves… ves.
Cuando sientes… sientes.
Y cuando comprendes algo de verdad… no puedes descomprenderlo.
Jung hablaba de esto como un punto de no retorno en el proceso de individuación. No es un logro. No es un estado superior. Es una ruptura necesaria entre la vida inconsciente y la vida consciente.
Y esa ruptura tiene un precio.
A veces pierdes vínculos.
A veces cambian tus prioridades.
A veces dejas de encajar donde antes sí.
Pero también ocurre algo más profundo.
Empiezas a habitar tu vida de otra manera.
Con más verdad.
Con más coherencia.
Con más presencia.
Aunque no sea perfecto.
Aunque no sea fácil.
Porque lo que se pierde en comodidad…
se gana en autenticidad.
Y entonces entiendes algo que ya no se puede desoír:
no puedes volver a ser quien eras…
porque ahora sabes quién estabas dejando de ser.
🚨 ÚLTIMA HORA: Google Gemini ahora puede analizar cualquier acción como un analista de Wall Street gratis.
Aquí tienes 10 prompts brutales de Gemini que pueden sustituir terminales Bloomberg de 4.000 $ al mes.
Guárdalo para después 🔖
No entiendo cómo algunos dicen que todo sigue igual, o que incluso todo está peor en Venezuela, cuando:
- Más de la mitad de los presos políticos han sido liberados y han regresado con sus familiares.
- Grandes jerarcas del chavismo, como Raúl Gorrín, Alex Saab y, ahora, Wilmer Ruperti, han sido detenidos y enfrentan extradición.
- El Estado se ha reformado, aun con reciclados, muestra de alteración, lo que abre oportunidades, y han salido de sus cargos Tarek William Saab, Padrino López y otros.
- Ha habido reformas en el sector petrolero que implican apertura a la inversión privada y Delcy Rodríguez ha cumplido todas las demandas de EEUU en términos económicos.
- Gran parte de las misiones sociales que desangraban al Estado fueron eliminadas.
- Las FARC y el ELN desmontaron campamentos en Venezuela y empezaron a retirarse.
- Venezuela dejó de sostener al régimen cubano con el envío de petróleo. Se suspendieron los vuelos de Caracas hacia La Habana y Managua.
- Se abrió la embajada de EEUU en Caracas y empezó a trabajar en Venezuela la diplomática Laura Dogu, que hace seguimiento en el terreno y en tiempo real del proceso de transición.
- El régimen de Delcy ha recibido con honores y arrodillado a diferentes funcionarios, como el secretario de Energía y el de Interior, y otros como Donovan, Humire y Ratcliffe que participaron directamente en la captura de Maduro.
- Maduro está preso, en una cárcel de 3x2, con un inodoro y una cama de acero, y con apenas salidas a un patio tres veces a la semana.
Y apenas han pasado poco menos de tres meses. Menos de tres meses y todo lo anterior ha ocurrido, cosa que es extraordinaria y era impensable antes del 3 de enero.
Este es un proceso. Sabíamos desde el día uno que sería amargo, porque las transiciones no son idílicas. Existe un riesgo grande, que EEUU no puede permitirse, y es que todo colapse.
Mucho está en manos de Estados Unidos, pero no todo. Que esto llegue a buen puerto también depende de todos nosotros, los venezolanos.
Pero no podemos afirmar, hoy, que todo está igual o que las cosas están peor. Objetivamente, como dijo el secretario de Estado Marco Rubio, hoy Venezuela está mejor que lo que había del 2 de enero para atrás.
Aún falta mucho. Necesitamos que esto sea corto y llegue a buen puerto, pronto. Pero no podemos desconocer los hechos. Y no podemos desconocer el extraordinario papel que está jugando Estados Unidos, que está manejando esto con guante de seda para evitar que devenga en caos.
A veces nos frustra que, para asumir una tarea desafiante que implica relacionarse con el mundo criminal, no pusieron a una figura inmaculada. Es un pensamiento ingenuo y cortoplacista. A un tecnócrata de Harvard, bien portado, se lo devora el sistema en dos segundos.
Estados Unidos está desactivando una bomba de tiempo. Y, para ayudar, debemos reconocer que eso está ocurriendo. De lo contrario, solo arrastraremos frustración y desánimo.
Venezuela está logrando lo impensable. Han sido casi tres meses extraordinarios. No dejamos de ganar, como ocurrió este martes. Seguiremos ganando. Debemos poner de nuestra parte. Y agradecer. Debemos ser agradecidos.
El deleite en Jehová no es solamente dulce en sí mismo, sino que endulza al alma entera, hasta que los anhelos del corazón se vuelven tales que el Señor promete cumplirlos con seguridad. Salmo 37