Es en las crisis es que te das cuenta de quienes son tus verdaderos amigos, eso lo sabemos todos.
Lo verdaderamente triste es no darte cuenta a tiempo.
Cuando oras y adoras y no “sientes” nada es como exponerte al sol en un día nublado. No sientes el calor. Pero al día siguiente ves que te quemaste.
Igual es con el Espíritu Santo. Quizá no lo “sientas”, pero orar, adorar, leer la Biblia, afecta tu vida positivamente.
Para los que van llegando y realmente quieren cambiar las cosas, Jesús dejó una fórmula que no les fallará: Ser último para ser primero, servir antes que ser servido, humillarse para ser exaltado.