A día de hoy tener una buena relación ya sea de amistad o de pareja me parece casi un privilegio. Al final la mayoría de la gente es muy interesada, nula responsabilidad afectiva y emocional, un completo 0 en empatía y un egoísmo descomunal.
Madurar es entender que ninguna relación funciona solo con amor; hay que construirla, mejorar individualmente, saber escuchar, dedicar tiempo de calidad, aprender a pedir perdón y a perdonar, y sobre todo, proteger un corazón que no es nuestro de cualquier golpe o herida.