Este tipo se llama Juan Carlos García, ex CEO de Amazon México y ex director de Elektra. Cuando desempeñaba este último puesto, fue detenido y mandado a un reclusorio ya que en enero de este año, atacó a la que era su esposa, Abril Pérez, mientras dormía golpeándola con un bate en la cara, cortándola con un bisturí e intentando asfixiarla.
Abril no murió esa noche porque el hijo de ambos, de 15 años, intervino; sin embargo estuvo hospitalizada una semana por las lesiones que Juan Carlos le originó al intentar matarla y es por esto que fue acusado de feminicidio en grado de tentativa. Abril Pérez consiguió el divorcio.
En los siguientes meses:
El juez FEDERICO MOSCO GONZÁLEZ, quien también es conocido por ser el que liberó al médico que violó a una mujer en enfermedad terminal, reclasificó el delito a lesiones y violencia familiar con el ridículo argumento de que “si la hubiera querido matar, la mata despierta, no dormida.”
El magistrado HÉCTOR JIMÉNEZ ordenó retirar la prisión preventiva como medida cautelar.
El juez CARLOS TRUJILLO RODRÍGUEZ ordenó la libertad y por eso Juan Carlos salió de prisión hace 15 días.
Abril mandó una carta a los jueces diciendo que temía por su vida. Este lunes, dos sicarios le dispararon en la cabeza y cuello al salir de unos exámenes psicológicos realizados a sus hijos solicitados por Juan Carlos. Murió horas después en el hospital.
Qué asco las viejotas grandulonas y huevudas que están sexualizando a Gilberto Mora. Tiene 17 años, aún conserva su cara de niño; causa ternura, no antojo. Neta qué miedo, qué asco y peor aún, que lo disfracen de chiste. No es gracioso ni en hombres ni en mujeres.
Asesinar a Roxana Guzmán no sólo es arrancarle la vida a una periodista; es enviarle un mensaje de terror a todos los que todavía se atreven a confrontar al poder con la verdad. Veracruz vuelve a ser sinónimo de miedo, silencio y complicidad. Y si, como se reporta, los secuestradores pertenecían a corporaciones policiales, la responsabilidad política alcanza de lleno al gobierno de Rocío Nahle.
Pero también duele otra cosa: la normalización. La costumbre de leer otro asesinato, otro nombre, otra foto, y seguir adelante como si nada. Un país que se acostumbra a matar periodistas termina acostumbrándose también a vivir sin verdad.
Va un abrazo a su familia 🤝
🇲🇽Por un minuto olvidémonos un poco del Mundial y pongámosle la debida atención al asesinato de Roxana Guzmán.
Dimensionen la barbarie: una periodista fue privada de la libertad en su propio domicilio, presuntamente por policías municipales de Ixhuatlán del Sureste, Veracruz, para después ser entregada a un grupo criminal y finalmente ejecutada.
Que la prensa internacional lo sepa. Que los aficionados extranjeros se enteren. México no está bien. Lo que hoy ven durante la Copa del Mundo es apenas una fachada de un mes, mientras millones de mexicanos siguen viviendo bajo el miedo, la violencia y la impunidad.
Disfrutemos el Mundial, sí. Pero no dejemos que estos actos de terror queden sepultados entre los festejos y las transmisiones deportivas.
Una chica me quiso vender cosas de skin care empezando a decirme que se me marcaban mucho las ojeras y como puse cara de palo, dijo “ay es que te ves cansadita”
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Estaban mame y mame que iban a “coronar” con coreanas y suecas y ahora andan de moralinos juzgando a las mexas por besarse con suecos y coreanos jajajajaja
es importante decir que en esa manta no están los rostros de familiares desaparecidos, sino de personas buscadoras que han sido asesinadas por buscar
para que eso no se olvide: también en méxico se mata a quienes buscan