Estoy media loka... Me encanta conocer amigos... Apasionada de la hermosa @officialfey soy la #266 de sus seguidores xq el 15 de oct'13 se hizo la magia!
No está mal emocionarse por el mundial. No está mal anhelar que México logre llegar lejos esta vez. Lo que sí está mal es ser indiferente ante el dolor de las madres buscadoras, la marginación de las sexo servidoras, el olvido del CNTE.
Que ser aficionado no te nuble la vista.
La tarde en que los “Halcones” callaron la voz estudiantil... Un día como hoy 10 de junio, pero del año de 1971. Por la tarde en la Ciudad de México parecía seguir el pulso agitado de una generación que, apenas tres años después de la tragedia de 1968, volvía a tomar las calles con esperanza, pero también con cautela. Eran estudiantes, en su mayoría del Instituto Politécnico Nacional, que marchaban desde el Casco de Santo Tomás a partir de las cinco de la tarde, acompañados por profesores, familias, mujeres y hasta niños.
Sus demandas no eran menores: exigían la democratización de la enseñanza, la libertad de presos políticos, mayores recursos para la educación y la participación real de estudiantes y maestros en las decisiones universitarias. Era, en esencia, una lucha por la transformación del sistema educativo y político del país.
La marcha avanzaba por la calle Instituto Técnico Industrial hacia la calzada México-Tacuba. El ambiente, aunque tenso, parecía controlado. Minutos antes, en Salvador Díaz Mirón, un contingente de granaderos había intentado frenar la movilización. “¡Jóvenes! Disuelvan esta manifestación, porque no está autorizada!”, ordenó un comandante. La advertencia, sin embargo, fue ignorada. Los estudiantes continuaron.
Lo que ocurrió después marcaría una de las páginas más oscuras de la historia contemporánea de México.
Desde San Cosme comenzaron a llegar camiones grises y camionetas panel. De ellos descendieron decenas de jóvenes armados con varas de otate y bambú. Vestían de civil, pero algunos portaban insignias con el rostro del Che Guevara. Al grito de “¡Viva el Che!”, se lanzaron violentamente contra la vanguardia de la manifestación. Era el grupo conocido como “Los Halcones”.
El ataque no fue espontáneo. Mientras algunos golpeaban brutalmente a los estudiantes al frente, otros avanzaban por la retaguardia en una maniobra envolvente, cerrando la posibilidad de escape. Los manifestantes intentaron refugiarse en la Escuela Normal, donde improvisaron una defensa desesperada. Pero la mayoría estaba indefensa.
La violencia escaló rápidamente. No solo eran golpes. Entre los agresores había hombres armados que comenzaron a disparar pistolas —aparentemente calibre .45— contra la multitud. Desde patrullas policiales, camiones de granaderos e incluso azoteas cercanas, francotiradores abrieron fuego con carabinas M-2. El estruendo de las ráfagas de rifles automáticos se mezcló con los gritos de pánico.
La policía uniformada, lejos de intervenir para detener el ataque, observaba pasivamente.
El caos fue absoluto. La falta de coordinación entre los agresores provocó incluso fuego cruzado entre ellos mismos. Mientras tanto, estudiantes, familias y transeúntes corrían sin rumbo, intentando huir de la violencia que se desbordaba en todas las direcciones.
Las ambulancias comenzaron a llegar, pero ni siquiera los hospitales fueron refugio seguro. Los heridos trasladados a la Cruz Verde y al hospital Rubén Leñero continuaron siendo agredidos en sus propias camas. En las calles, decenas de jóvenes detenidos eran subidos a golpes en patrullas y camiones.
Finalmente, los granaderos lanzaron gases lacrimógenos para dispersar lo que quedaba de la manifestación.
La noche cayó con incertidumbre. Las cifras de muertos y heridos nunca serían claras. Algunos diarios hablaron de al menos 16 fallecidos; otros reportaron hasta 30 cadáveres en el anfiteatro del hospital Rubén Leñero. Un mes después, se publicarían 27 nombres, aunque se estimaba que existían más víctimas cuya identidad nunca fue esclarecida.
Ese mismo día, el jefe del Departamento del Distrito Federal, Alfonso Martínez Domínguez, ofreció una versión oficial que negaba la existencia de los agresores:
“Los estudiantes se enfrentaron entre ellos… No existen Los Halcones. Esa es una leyenda”.
Pero con el tiempo, los testimonios y las investigaciones revelarían la otra verdad.
Qué triste es perder una final… pero más triste sería no sentir nada por estos colores 💙🧡🐾 Nos vemos el próximo torneo, ganes o pierdas, aquí seguiremos, equipo de mis amores. Siempre @PumasMX ✨🫡
Intentarlo hasta que salga, no importa cuanto tardemos. Algún día la pelota va a sonreír.
No hay de otra. 💔
Felicidades a los amigos azules, bien ganado y bien merecido.
Hicimos una gran temporada. Se luchó hasta el final, gran trabajo de @efrajuarez y de todo @PumasMX . Bien ganado por el Cruz Azul. A seguir adelante con orgullo.
Gracias @efrajuarez con poco hiciste mucho, gracias @NavasKeylor por dejarlo todo en la cancha, gracias @PumasMX porque caiste peleando con garra, aún en la derrota estoy orgulloso de ser auriazul.
Pues bueno, llegó el día.
Independientemente de lo que pase hoy, gracias por este semestre mágico Pumas, gracias por hacerme sentir un orgullo y una pasión que tenía años sin sentir. Y si no se logra el objetivo hoy, esperaré 15, 30, 40 o 50 años más, hasta donde me dé la vida.
Hace muchos años que no veía tantas playeras y gorras de los @PumasMX por las calles de la ciudad.
Es obvio que es por estar en la final. Pero sobre todo creo que es por cómo Efraín Juárez nos trajo hasta aquí.
Orgullo, identidad y garra. UNIVERSIDAD 🐾