mis padres no criaron a ninguna tibia, yo pago, yo resuelvo, lo hago cansada, lo hago con miedo, con el corazón roto, enferma, con dudas.
Pero lo hago y lo seguiré haciendo.
Muchas veces desmerecen tus logros porque ellos no pudieron conseguir lo mismo. Les resulta más fácil inventar excusas que reconocer el esfuerzo, el sacrificio y la perseverancia que hubo detrás de cada paso que diste. Al final, los resultados hablan por sí solos.