8. Y lo peor no es el dolor… es saber que todos vieron cómo colapsaste, cómo te retorciste, cómo te convertiste en carne temblorosa sin poder hacer nada para salvar la escena.
@ACristobal65298 Tu respuesta es un ejemplo perfecto de lo que decía: la necesidad de remarcar que “no me hace menos hombre” demuestra que, incluso al reconocer la vulnerabilidad, sigue habiendo una tensión interna entre aceptarla y no dejar que eso afecte la identidad masculina. Muy revelador!