Se dice que existe una noche tranquila en la que aceptas que ya no hay nada que hacer y decides soltar, pero para llegar a esa noche pasaron mil noches de llanto.
Yo siempre perdono todas las cosas que me hacen, pero jamás, jamás, olvido cómo me afectó, y por eso mismo, ya nada vuelve a ser igual con esa persona.
Me hablaron de Dios desde niña, pero realmente lo conocí en mis procesos, en mi ansiedad, en mi soledad, en los momentos donde sentía que no podía más, ahí estaba Él.
una mujer se enamora de la forma en que la tratan y se desenamora por la misma razón. por lo tanto, un hombre nunca pierde frente a otro hombre, sólo frente a sí mismo.
La vida me ha enseñado mucho. Mi rutina es trabajar y volver a casa. Valoro cada vez más todo lo que tengo, porque hubo momentos en los que no tenía nada. Dios me ha sostenido, me ha hecho madurar y, sobre todo, nunca me ha abandonado. Y seguiré esforzándome por lo mejor para mí