No necesitas ser perfecto para ser una buena persona. Todos tenemos defectos, cometemos errores y atravesamos momentos que ponen a prueba nuestra mejor versión. Lo importante es reconocerlos, aprender, crecer y seguir procurando que nuestras acciones nazcan desde un buen lugar.
Sigue mejorando, pero nunca cambies la nobleza de tu corazón.