La Pirámide del Fútbol Inglés
Entre 2022 y 2023 tuve la oportunidad de vivir en Inglaterra, cuna del deporte que tanto nos gusta y tanto nos une: el fútbol.
Durante este período, con mis propios recursos y por amor al deporte, decidí vivir en carne propia la Pirámide del fútbol inglés, visitando equipos de cada una de las divisiones del sistema de ascenso y descenso de Inglaterra.
¿Quieres saber más sobre cómo funciona el sistema inglés? En este hilo te contaré más al respecto.
Ayer perdí mi bufanda durante el partido. Tiene un valor sentimental muy fuerte porque era de mi abuelo. Él ya nos ve desde el tercer anfiteatro. Seguramente se me cayó de camino al baño. Pta 38, vom 46, sector 437. ¿Me ayudáis a encontrarla? @Atleti#HazTuMagia
@TheHeadtoHead FIFA 10 Beckford (transfer) when he moved from Leeds to Everton. Basically what you'd get if you took the best of Agbonlahor and Carew and put it in a silver player
@FarkeBaller@TheHeadtoHead Only oldies like me remember him. I used to play him as a CAM because that's what you did back in the day, chemistry didn't matter when you had 92 shooting (basically 99 long shots, shot power etc)
🇷🇴 MIRCEA LUCESCU, ENTRENADOR 🌍
A lo largo de su longeva carrera, Lucescu conquistó 36 títulos (13 ligas, 10 copas, 10 supercopas, 1 Copa UEFA, 1 Supercopa Europa, 1 copa anglo-italiana), lo que le sitúa en un Top 5 de entrenadores con más títulos en la historia.
Comenzó en el modesto Corvinul Hunedoara cuando los años 70 se extinguían, y a quienes convirtió en un equipo temible del campeonato rumano basándose en jóvenes talentos (Klein, Gabor, Mateut, Andone, Rednic...). Terminó en la selección rumana, 12 días antes de fallecer y a dos pasos de un Mundial que siempre se le negó (la más dolorosa en 1986, cuando había una generación para llegar lejos). Entre medias, alegrías y decepciones, pero siempre el afán de construir, de alentar y de educar a sus jugadores.
Como entrenador, el Shakhtar ucraniano fue el club de su vida. Allí estuvo de 2003 a 2016. Transformó el club y les dotó de una filosofía y una identidad propia. Nació el 'Shakhtar de los brasileños', exuberantes y peligrosísimos a nivel europeo (dieron guerra en la Champions y se adjudicaron la UEFA tras final ante el Werder Bremen). Pero también tenían valores locales y otros extranjeros de nivel elevado (Srna, Rat, Mkhitaryan...). El potente Dynamo Kiev fue superado casi temporada a temporada, lo impensable en Ucrania, y le apretaron las tuercas al Barça de Guardiola en una disputadísima Supercopa europea.
Al final de su carrera también dirigiría al Dynamo Kiev.
Pero la primera obra maestra de Lucescu, olvidada con extrema facilidad, fue el Dinamo Bucarest (el club de su vida como jugador). A la sombra de un Steaua que triunfaba en Europa, Lucescu fue atrayendo al Dinamo algunos talentos de su Corvinul (Klein, Mateut, Andone, Rednic...) y se juntaron con un ramillete de futbolistas de calidad (Camataru, Sabau, Lupu, Lupescu, Raducioiu...). Costó, pero acabaron con el ciclo ganador del Steaua en una magnífica temporada 1989-90: doblete de liga y copa, y semifinales de la Recopa europea. Aquella semifinal ante el Anderlecht belga, y donde se había llegado despellejando al Panathinaikos griego y al Partizan yugoslavo, fue una de las más injustas en toda la historia del fútbol rumano. A los belgas se les aparecieron todos los santos en la vuelta disputada en Bucarest, y el Dinamo falló lo fallable y lo infallable. El Dinamo de Lucescu ganó 141 de 197 partidos.
La Revolución rumana de 1989 llegó en mal momento para aquel Dinamo. En el verano de 1990, el equipo vio como casi todos sus valores emigraban a descubrir Europa. El propio Lucescu se fue a Italia, donde probó los barros de los descensos y las mieles de los ascensos. A finales de la década fue llamado de urgencia por Moratti para enderezar a un Inter ingobernable, ebrio de vedetismo, y con la brújula perdida. No fue capaz.
Su etapa turca fue remarcable. En 2000 el Galatasaray le dio la oportunidad de tomar a un equipo que acababa de ganar la Copa UEFA y que tenía a Hagi y Popescu en plantilla. Lo primero que hizo fue ganarle una Supercopa europea al primer Madrid galáctico, con goles del irresistible Jardel.
Fue una época feliz en el Galata, con éxito local y brillantes partidos europeos.
Tuvo desencuentros con la directiva del club y, enfadado, se fue a un rival: el Besiktas. Ganó la liga, tras casi 10 años de sequía de las Águilas, y se tomó así su revancha personal.
El gran éxito en la carrera de Lucescu de entre los que no le cuentan como título, fue la clasificación de Rumanía a la Eurocopa de 1984. Había tomado el banquillo del equipo nacional en 1981, cuando el pase al Mundial'82 estaba perdido. Su objetivo: conformar un equipo competitivo de cara al Europeo de 1984.
El grupo clasificatorio era terrorífico: Italia (flamante campeona del mundo), Suecia y Checoslovaquia como rivales mayores, y sólo uno viajaría a Francia.
El empate 0-0 en Florencia fue un gran impulso para el resto de la fase. El gran triunfo sobre los italianos en Bucarest con gol de Boloni, fue refrendado con la victoria en Suecia (0-1, gol de Camataru), y Rumanía conquistó en Checoslovaquia un billete a la Eurocopa en el que pocos creían. En el proceso, un debut: Hagi en 1983. Lucescu le dio también al incontenible talento del Sportul la primera capitanía internacional en 1985.
En total, Mircea Lucescu, figura gigantesca del fútbol rumano (capitán en el Mundial de 1970) y hombre de una personalidad arrolladora, dirigió 1687 partidos, con 994 victorias, 320 empates y 373 derrotas.
Su legado será imborrable.