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dulce que sabía tenía un centro amargo, era como saborear las moras que antes degustaba.
⎯⎯ Algo que realmente merezca presumirse y os aseguro, Daenora… no hablo de sonrisas. No me dejéis caer provocaciones a medias, mi señora.
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La fría brisa colándose por la puerta le daba el mismo recordatorio pero nada parecía importarle lo suficiente como para romper aquella cercanía.
Sus ojos descendieron un instante a los labios de ella antes de volver a sus pupilas, como si evaluara esa actitud ( 𖬺͟ )
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¿Vivir del pasado también? Viniendo de alguien que sueña con el mañana es ligeramente irónico, debería aprender a soltar ciertas cosas.
Era el mayor... y seguía viéndose estúpidamente ingenuo pensando bien de alguien con la mente tan perturbada. ⎯⎯ Si padre ( 𖬺͟ )
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Amar y añorar fantasmas es algo que ha aprendido con el tiempo: lo cual no es una sorpresa para el propio Daeron.
Su zurda se apoyó sin ejercer ningún tipo de fuerza sobre su mejilla, aún había algo quizás no estaba todo perdido de ver algo del antiguo Aerion.
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Ya no era sorpresa para él ver de primera mano lo descarada que podía ser, se sentía como la llama inquieta de una vela y Daenora era el viento que lo acariciaba.
⎯⎯ Debéis tener mucho cuidado con ese tipo de generosidad, Daenora... Sería una desgracia ( 𖬺͟ )
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⎯⎯ Corazón... La sangre os hierve cada que me veis, ¿a eso os referís cuando habláis de corazón, hermano? Ah—-El mismo corazón que quiso matarme, claro.
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Sus labios se curvaron apenas, una sonrisa breve y ladeada como respuesta a la desfachatez de su princesa.
⎯⎯ Y he llegado tarde para recibir la mía... Es injusto que sea de los pocos que no pueda presumir eso que guardáis con tanto recelo.
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Añora algo que está hecho cenizas después de que él mismo lo haya encendido fuego sin dudarlo.
Aún así, ahora en su palma, se siente pequeño nuevamente y con ello; esa mirada curiosa se deslizaba por los rasgos de su hermano hasta la cicatriz grotesca.
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Y a veces lo hace de forma literal, esos escasos momentos donde se llevan bien le hacen añorar la infancia que compartieron alguna vez.
Sus dígitos acariciaron los blanquecinos cabellos plateados, mientras que sus malvas fueron hacia los lilas del menor.