La Iglesia ha elevado a los altares a numerosos mártires a lo largo de los siglos, entre ellos varios cristianos chinos. Sin embargo, la historia de San Marcos Ji Tianxiang posee un rasgo particularmente conmovedor.
Durante muchos años sufrió una fuerte adicción al opio. En aquella época, su situación fue interpretada como un pecado grave y público, por lo que se le negó el acceso a los sacramentos durante las últimas décadas de su vida. A pesar de ello, Marcos nunca abandonó la Iglesia. Continuó asistiendo a la Misa, perseveró en la oración y siguió confiando en Dios, aun cuando la liberación que tanto suplicaba parecía no llegar.
Su prueba fue larga y dolorosa. Humanamente, habría sido fácil rendirse, caer en la desesperación o alejarse de la fe. Sin embargo, permaneció fiel. Cuando estalló la persecución contra los cristianos en China y fue arrestado por profesar su fe, tuvo la oportunidad de salvar su vida renegando de Cristo. No lo hizo. Permaneció firme hasta el final. La tradición cuenta que, mientras era conducido al lugar de su ejecución, iba rezando y cantando las letanías de la Santísima Virgen María.
¿Qué nos enseña este santo?
Ante todo, nos recuerda que la santidad no es la historia de personas perfectas, sino de personas que nunca dejaron de buscar a Dios. San Marcos cargó durante años con una cruz que no logró vencer plenamente, pero jamás dejó de confiar en la misericordia divina.
Su vida también nos ayuda a comprender mejor la realidad de las adicciones. Hoy sabemos que, además de la dimensión moral que pueden tener ciertos actos, existe también una profunda dimensión humana, psicológica y física. Por eso la Iglesia acompaña a quienes sufren estas heridas con una mirada más comprensiva y misericordiosa.
Pero quizá la lección más hermosa de San Marcos sea su confianza inquebrantable en el amor de Dios. Aun sintiéndose débil, aun experimentando repetidas caídas y fracasos, nunca dejó de creer que el Señor podía sostenerlo. En su fragilidad descubrió a Cristo crucificado, que conoce desde dentro el sufrimiento humano.
Cuando llegó la hora suprema del martirio, aquel hombre que durante tantos años había luchado con sus propias cadenas entregó su vida con serenidad y fidelidad. La Iglesia reconoció en él no la victoria de una fuerza humana extraordinaria, sino el triunfo de la gracia de Dios actuando en medio de la debilidad.
San Marcos Ji Tianxiang nos recuerda que nadie está demasiado herido para ser amado por Dios, nadie está demasiado caído para ser llamado a la santidad y nadie debe perder la esperanza en la misericordia del Señor.
“Si te ríes de un niño diferente, él se reirá contigo, porque su inocencia sobrepasa tu ignorancia.”
- La inocencia de un niño diferente es más grande que la ignorancia o la crueldad de quien se ríe de él.
- En lugar de ofenderse o responder con rabia, el niño responderá con risa y bondad.
- Una lección de pureza, humildad y superioridad moral de la inocencia.
Hilde Back se murió convencida de que no había hecho nada del otro mundo. Así era ella: una maestra de preescolar bajita, que vivía sin hacer ruido en un departamento de Västerås, en Suecia, y que prefería gastar sus ahorros en ir al teatro antes que en lujos. En los años setenta, vio un folleto de una ONG para apadrinar nenes en países pobres. La cuota era de quince dólares al mes. Revisó una lista de nombres, apuntó con el dedo a uno al azar y dijo que sí.
se llamaba Chris Mburu y vivía en Kenia.
Hilde no tenía la menor idea de quién era. No sabía que el chico dormía en una choza de barro, que estudiaba de noche con el reflejo de una lámpara de queroseno ni que, si nadie ponía la plata para sus estudios, estaba condenado a matarse la espalda juntando café por monedas en los campos de su aldea. Para ella eran solo quince dólares. El precio de un par de cafés en Suecia a cambio del futuro de un desconocido.
Pero lo que Hilde tampoco le contó a nadie —y se lo guardó durante décadas hasta que una documentalista se lo sacó con paciencia— era el infierno del que ella misma había escapado.
Hilde nació en Alemania en 1922. Era judía. Su adolescencia se terminó de golpe cuando los nazis firmaron las Leyes de Núremberg y la echaron de la escuela por su apellido. El ambiente se puso tan peligroso que sus padres hicieron lo indecible para subirla a un tren rumbo a Suecia como refugiada. Llegó con una valija de cartón y la certeza de que nunca más los volvería a ver.
Y así fue. A sus padres los metieron en campos de concentración. El papá se murió de hambre y la mamá desapareció en las cámaras de gas. Hilde se quedó sola en un país extraño, masticando el dolor de saber exactamente de lo que es capaz el ser humano cuando el Estado legaliza el odio.
Pero no se volvió loca ni se llenó de veneno. Estudió, consiguió el puesto de maestra y vivió de forma ultra sencilla en el mismo departamento durante 35 años. Por eso, cuando vio la oportunidad de salvar a un nene que se estaba quedando fuera del colegio por culpa de la pobreza —una injusticia que ella conocía de memoria— no lo dudó. Pagó los quince dólares mes a mes, año tras año.
Gracias a ese goteo de dinero, Chris pudo seguir estudiando.
El chico le mandaba cartas contándole cómo le iba en geografía o en matemáticas, y ella le respondía con notas de aliento. Chris no lo sabía, pero esas cartas le sembraron algo en la cabeza , Chris Mburu se rompió el alma estudiando. Se recibió en la Universidad de Nairobi y después lo becaron en Harvard. Terminó convertido en abogado de derechos humanos de la ONU, metiéndose en países en guerra e investigando genocidios y crímenes de lesa humanidad. El nene que se salvó por quince dólares dedicó su vida adulta a meter presos a los monstruos que hacían exactamente lo mismo que los nazis le habían hecho a la familia de Hilde.
Cuando Chris se consagró en la ONU, empezó a buscarla. Con la ayuda del embajador sueco en Kenia, logró ubicarla en su viejo departamento de Västerås. Estaba vieja, pero impecable. En 2001, el abogado armó la fundación "Hilde Back" para pagarle los estudios a miles de chicos pobres y la invitó a Kenia para la inauguración. Cuando Chris la abrazó llorando, esperando encontrarse con una filántropa imponente, se topó con una abuelita asombrada que le decía: "Pero mi amor, si solo eran quince dólares, era lo lógico".
Para enero de 2024, la fundación de Hilde ya le había pagado la secundaria a casi 1,000 chicos en Kenia. Mil vidas rescatadas del barro porque alguien entendió que quince dólares no te hacen más rico ni más ".
Uno de esos hijos vivía en una choza de Kenia y terminó combatiendo dictadores. Nos pasamos la vida esperando que los gobiernos, los millonarios o las grandes instituciones arreglen el mundo, pero la historia casi siempre cambia por tonterías. Por la decencia de una maestra jubilada que se acordó de lo que se siente estar sola en el mundo y decidió poner un billete en un sobre para salvar a un desconocido
Un bebé de 34 semanas.
A esa edad, los niños prematuros tienen más de un 95% de probabilidad de sobrevivir con apoyo médico.
Y aun así, hay quienes defienden que pueda ser abortado.
No es un “derecho”. Es una vida humana.
Me despido hasta el mediodía.
El callejerito era todo amor, a tal punto que fue adoptado apenas lo vieron en las cámaras jugando con su perro.😍🥰🐶
MiniEspín.
📷.
La visita del Papa a España ha dejado numerosas viñetas ingeniosas, divertidas y que hacen pensar. Abro hilo con las mejores, comenzando con esta de @HUMORJMNIETO con León XIV subiendo al avión con su mochila en forma del mapa de España bien cargada de cariño.
🇪🇨Rocky salió en 1976 y todos recordamos cuando Stallone subió los 72 escalones del Philadelphia Museum of Art levantando los brazos en señal de triunfo.
Hoy 13 de junio del 2026 el banderazo de Ecuador se da en ese lugar. ¡Mañana🇪🇨 festejará a lo Rocky!
León XIV se ha dirigido a las mafias que organizan las rutas migratorias:
“Por cada vida perdida, cada familia engañada, cada cuerpo sometido, cada mujer amenazada, cada trabajador explotado, habrán de comparecer ante la justicia divina”.
León XIV en el puerto de Arguineguín:
“Existen monstruos que acechan estos mares. Mafias que trafican con la desesperación. Tratantes que esclavizan a mujeres y a niños”.
👶 El papa de los niños: León XIV acuna y consuela a un bebé que lloraba desconsoladamente
Si hay una imagen que destaca del viaje apostólico, es la cercanía del Santo Padre con los más pequeños
«Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él» (1 Jn 4,16). Este es el corazón del Evangelio, el corazón de Cristo. Quien se sumerge en él ya no vive para sí mismo. Doy gracias por la fe y la caridad de las que he recibido tantos testimonios en este #ViajeApostólico a #España.
Recordemos que somos la presencia viva del Señor en el mundo. Encendidos por la caridad de su Corazón, seamos portadores de su misericordia y de su paz, para que en el mundo cesen las guerras y crezca a nuestro alrededor una nueva humanidad, reconciliada en el amor. #ViajeApostólico
Brasil logra eliminar la transmisión materno-infantil del VIH. Este logro histórico convierte al país en la nación más grande del continente americano en conseguir este avance en la salud. Mismo que ha sido validado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El nadador británico Rob Howens se encontraba en el agua junto a su pequeña hija frente a la Isla Norte de Nueva Zelanda cuando, de manera inesperada, un grupo de delfines comenzó a rodearlos.
De acuerdo con testigos y socorristas, los delfines formaron un círculo muy cerrado a su alrededor y, una y otra vez, los fueron guiando hacia la orilla. Poco después, se detectó la presencia de un tiburón blanco de aproximadamente tres metros de longitud.
Durante unos 30 a 40 minutos, los delfines mantuvieron la formación, utilizando fuertes golpes de cola y movimientos coordinados para mantener al tiburón a distancia. Solo se alejaron cuando el depredador desapareció, permitiendo que padre e hija regresaran sanos y salvos.
Este episodio es considerado uno de los ejemplos más sorprendentes de la inteligencia social de los delfines y de su extraordinaria capacidad para actuar de forma coordinada en la protección de los seres humanos.
#VisitaPapaRTVE | León XIV, sobre el perdón: "perdonar no significa dejar que alguien siga haciendo daño ni olvidar como si nada hubiera pasado. Significa no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón".