Lo peor es que todos en Uruguay tambien los odiamos. En 2010, 2014 y 2018, cuando competiamos y nos eliminaban llegando lejos, aceptabamos la derrota con humildad.
Pero apenas aparecieron estos influencers de seleccion, generaron una imagen del uruguayo de alguien soberbio y agrandado.
Nos condenaron para siempre.