Nunca se cansen de orar y pedir lo que quieren para sus vidas, porque Dios sí escucha. Todo llega en el momento justo y de una manera más increíble de lo que esperábamos.
Llega un momento en la vida en el que te dejas de pendejadas. Las pendejadas de antes. Y por fin te permites dejarlas atrás y ahora hacer otro tipo de pendejadas, unas que se sienten como un avance en la temática porque de alguna manera lo son. Pero bueno, la verdad es que uno nunca deja de hacer pendejadas. Lo importante es ir refinándolas. Y ojalá refinarse uno a lo largo del camino.