Nunca juzgaré a una persona que se rompe y comienza a llorar por algo pequeño, porque sé muy bien que no está llorando solo por eso, sino por todo lo que ha estado aguantando hasta ese momento.
Mi padre de joven le regaló una pulsera a mi madre hecha con el casco de la botella de ginebra de la primera copa que tomaron juntos. Si no es así, no quiero nada.