Hay una canción del indio para cada momento.
Para enamorarnos, para reír y disfrutar, para brindar, para llorar, para afrontar un duelo.
El tipo no solo era un genio con las letras, le llegaba a la gente y formaba parte. Así es como un ídolo permanece en el tiempo, eterno.
Del Indio se va acordar el que lo ama, el que lo escucha, el que lo respeta y hasta el que no lo escucha. De eso se trata dejar una huella. De vos gordito que destila odio por acá no se va acordar nadie. Tu legado no existe, te dedicaste tanto a odiar que te olvidaste de vivir
Nadie te prepara para estos días, similar a cuando se nos fue el Diego. Tal vez el mundo quedaba chico para un ser tan grande. Gracias Carlos Alberto, cuando no quería escuchar a nadie elegía escucharte a vos. Hoy voy a beber en la copa más linda
Y quién iba a decir que después de 20 años desde que dijo eso, lo iba a terminar haciendo y se iba a convertir, junto con don Armando, en los tipos que sacaron a Belgrano de ser un club de barrio, a ser uno modelo en todo el país.
Uno quiso salir campeón y lo logró. Al otro le importa hacer negocios con los jugadores.
Belgrano es campeón y juega en su casa, en Alberdi.
El otro nunca ganó nada importante y juega de alquilado en el Kempes.
Es abismal la diferencia entre uno y otro.