Periodista , productor radial, coordinador de aire, escritor. Bostero.
Agente inmobiliario en Rent2888.
En una relación.
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"En realidad, no podés "sacarla" vos de ese contexto. Lo único que está bajo tu control son tus propias acciones. Si alguna vez hubiera una oportunidad natural para intercambiar unas palabras fuera del trabajo o proponer un contacto fuera de ese ámbito, sería otra historia".
"Mientras tanto, creo que conviene no perder de vista algo que vos mismo venís reconociendo: los gestos, por significativos que sean, no sustituyen una conversación clara. El beso puede haber mostrado una faceta distinta de ella".
"Un beso, una sonrisa, un comentario cariñoso o un tono afectuoso pueden expresar muchas cosas, pero no responden preguntas como:
“¿Qué imaginás para nosotros?” o
“¿Cómo querés que siga esto?”
Esas preguntas pertenecen al terreno de la conversación, no al de los gestos."
"Tampoco apareció una conversación que sacara a los dos de esta dinámica.
Y ahí es donde aparece el conflicto real.
Vos mismo lo describís muy bien:
“Van por dos carriles distintos.”
Por un carril están los gestos, los tonos, las sonrisas, el beso".
" "ñ“Vuelvo a estar como estaba antes del beso.”
Creo que en realidad no es exactamente así. Antes del beso había incertidumbre. Después del beso sigue habiendo incertidumbre, pero ahora además sabés que pueden ocurrir gestos muy intensos sin que eso, por sí solo,..."
Ahora ya voy en un toque para ese lado y después tengo que pasar a ver lo que me quedó pendiente de ayer y a comprar acondicionador, que se me terminó casi. Que pase lo que tenga que pasar. Estoy resignado ya.
Después de un beso, una pareja tiene complicidad a la vez siguiente que se ven. Yo te busqué el viernes y nada. Ni siquiera puedo conectar con vos porque ni me mirás casi ni sonreís, Natalia.
¿Que no temblé con el beso también y la actitud que tuviste? ¿Cuando me dijiste "Te amo"? ¿Cuánto tiempo más va a pasar? Por favor, Natalia. Date cuenta!
Te escuché con dulzura y amor recién... Pero no arregla las cosas, Natalia. ¿Vos pensás que no me tembló el cuerpo cuando te vi ayer? ¿Cuando te vi también entrar, que estabas esperando afuera? Sí, porque valoro todo lo que hacés. Pero acá hay otra cuestión. Pero bueno. Listo.
Hay un cambio de actitud, cosas ahí que se notan que no son como antes, que el beso las cambió. Pero es ínfimo. Por el resto, sigue igual. Y estoy harto ya, ¡y no lo entendés!
Evidentemente, aflojar no sirve.
Antes que nada, quiero aclararte que cuando miré para atrás, miré el exhibidor porque suele estar ahí a veces lo que necesitaba de perfumería. No miré otra cosa, más allá de los comentarios que escuché y de escucharte a vos con dulzura cuando me fui.
Si no podés mirarme a los ojos, sonreírnos, cambiar de actitud, tener más fluidez, más frontalidad, más naturalidad... Listo. Perdoname. Pero basta. Quiero resolver mi vida y con vos así, no puedo porque no es lo que necesito.