Si ves a una persona completamente acorralada, que no puede generarte ningún daño y que está agarrándose de forma desesperada para no saltar de la tribuna, y aún así decidís obligarlo a saltar, sos un asesino.
No servís más como persona. No tenés humanidad. Sos una mierda.
En Buscando a Nemo (2003), Gill es un ídolo moro. Se sabe que esta especie no soporta bien el cautiverio, por lo que tiene sentido que sea él quien constantemente idea planes de escape.