Somos el relato dentro del relato, las palabras escondidas como elefantes detrás de un árbol. Los errores que nos hicieron doblar la espada, y huir de los caballos. La vacía dedicatoria, de nuestros poemas sin retorno.
No somos la portada de un libro, ni el último párrafo tampoco. Estamos más cerca de ser como la frase un poco más allá de mitad de libro, que como las delgadas letras que nos describen en una brillante contraportada.
Toca escuchar Dream A Little Dream Of Me porque con esa canción golpean a Tonya.
Y yo estoy siendo golpeado como Tonya.
Directo a la cabeza y unos cuantos izquierdazos al corazón.
El miedo se disfraza detrás de gotas de salvación.
El reflejo que muestran mis lágrimas crean una figura deforme que habita en las esquinas, y me asecha cuando quiero tocar la orilla fría y fresca del olvido.