Dios no ha terminado contigo. No te creó para luego alejarse por tus errores, descuidos o tropiezos. Él es un Dios que restaura, un Dios de nuevos comienzos.
Cuando actúas siempre desde el amor, nadie puede arrebatarte nada. Las veces que ayudaste, regalaste, cuidaste o hiciste algo desde el fondo de tu corazón. Todo eso se queda contigo, te conviertes en todo el amor que das y eso nadie lo cambia.
Ya no quiero más aprendizaje a través de la incertidumbre y la angustia, quiero aprender a través del cariño y la confianza, padre, hazme entender la vida desde el amor y no desde el dolor.
Ultimamente, mi mayor deseo es que los planes de Dios coincidan con los míos, pero si no es así, que prepare mi mente y mi corazón para aceptar con fe todo aquello que tenga preparado para mi vida.