—Si, ya me imagino por qué. —Declaró mientras lo único que podía hacer era presionar sus tetas una contra otra para apretarle un poco al menor, podía sentir esa pija endurecida entre sus dos melones, pero seguía sin poder verse.
—¿Tú crees? —Preguntó alzando una ceja mientras ese grueso trozo de carne caía, chorreando sobre sus tetas. Sonrió de medio lado y sin perder el tiempo lo abrazo con ambos senos.
Y tal como había dicho, la polla del menor desapareció entre ambos pedazos de carne morena.
—Claro, claro. —Fue lo único que dijo mientras se acercaba al menor, no llevaba nada encima, más que una bata de seda. Sus tetas rápidamente fueron liberadas frente al chico.
—Bien, ¿qué harás ahora?
Mientras entre sus dedos capturaba uno de los pezones del muchacho.
Sus labios se curvaron en una sonrisa antes de que alzara el rostro para comenzar a besar la clavícula ajena.
Su mano pronto comenzó a estimular la virilidad del joven, su otra mano rápidamente cayó para colarse debajo de su camisa. Con las uñas trazo un sinuoso caminó hasta uno de los pectorales ajenos.
—Bueno, no... pero realmente no es un adjetivo que me califique —Respondió (+)
—Tu querias hacer un experimento o algo así. —Respondió encogiendose de hombros mientras se acomodaba el cabello en una coleta alta y lo ataba con un gancho.