Que la cuenta de cobro había llegado, siempre gozó de buena salud y ahora, solo parecía un desconocido que usaba la ropa de mi papá pero le quedaba grande, ese día retiraron el bazo, parte del hígado, parte del estómago, parte del Colón
Recuerdo que entré a la UCI y me costaba creer la imagen que vi en aquella cama, era mi papá conectado a múltiples máquinas, nunca lo había visto así, me acerqué e intentando contener las lágrimas le dije “papi”, él abrió los ojos, me tomó la cara y nuevamente los cerró.
“Es mejor que le den tranquilidad, no sabemos qué pase, su estado es crítico, es mejor despedirse” ¿cómo? No podemos estar hablando de la misma persona. Me costaba aceptar que a mi papá le había invadido el cáncer
Han pasado tres meses y catorce días desde que me fui de aquella casa, ahora se siente extraño estar allá, ahora solo anhelo volver a mi hogar y ya no está en ese lugar.
Me dolió el día en que sentí que debía irme de mi casa, que ya no encajaba en la dinámica familiar, me dolió cuando le conté a mi papá que me iba y él respondió “ojalá sea para no volver”