Me parece un detalle tan bonito cuando alguien se acuerda de que tenias que hacer algo importante y te pregunta cómo te fue, si lo lograste, si todo salió bien. Ese nivel de atención y cariño está en otro nivel.
Mi silencio no es capricho, es mi límite final. Soy de las que habla, que intenta arreglar las cosas y pide perdón cuando se equivoca… pero cuando ya no me queda nada más que dar, me callo. En ese momento mi paz vale más que cualquier discusión.
Recordatorio: el que quiere estar contigo, ordena su vida para poder estar contigo.
Ya que la persona correcta no viene preparada sino dispuesta. Todo lo demás son excusas.