The legends at @TargetDarts gave me an extra goody bag this morning at the media day to give away to one of you lot, which includes a load of cool stuff! 👀
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Good luck! 🤞🏼
💥 Esto que publica @thetimes es muy grave.
Gianni Infantino pretende crear una empresa que venda participaciones minoritarias del Mundial y otros torneos de la FIFA a inversores privados.
Estarían involucrados la asesoría de JP Morgan y ya habría conversaciones con figuras cercanas a la administración Trump, incluyendo a Joshua Kushner.
La UEFA ya ha emitido un comunicado condenando que el fútbol no es propiedad de la FIFA.
Pocos mitos están tan arraigados en la opinión pública madrileña como el del 5%. La idea de que una barrera de entrada en el Congreso de los Diputados mejoraría de algún modo la situación de España está tan extendida entre columnistas y lectores que atacarla parece más una provocación que una posición razonable.
Aun así, en este post defenderé dos tesis:
1) Es poco probable que la barrera del 5% tenga efecto alguno.
2) En el caso improbable de que lo tuviera, el resultado sería negativo para España.
Empecemos con los datos. En todas las elecciones generales desde 1977 hasta 2023, entre el 7% y el 9% de los votantes han votado a partidos territoriales. Y no es algo que empezara en 1977: en Cataluña, el nacionalismo es hegemónico en el ámbito electoral desde 1907. Ni la hegemonía nacionalista es consecuencia del franquismo (por mucho que los inútiles corresponsales de The Economist o del Financial Times lo repitan una y otra vez) ni la ha creado la democracia actual. De hecho, el nacionalismo catalán atraviesa hoy su peor momento desde 1907 (volveré sobre ello más abajo).
Tampoco está el nacionalismo sobrerrepresentado en el Congreso: ha tenido históricamente entre un 7% y un 9% de los diputados porque ha tenido entre un 7% y un 9% de los votantes. Si en las elecciones de 2023 hubiésemos tenido una circunscripción única, los partidos territoriales habrían obtenido 28 diputados, exactamente los mismos que obtuvieron con el sistema actual. El resultado está aquí:
https://t.co/6IcfT5M3pw
Lo que ocurre es que los partidos nacionalistas son, en este momento, pivotales. Si usted no entiende la diferencia entre sobrerrepresentación y pivotalidad, yo no puedo ayudarle, y le pediría que dejase de leer ahora mismo: no lo va a entender y se ahorrará el esfuerzo.
Y como los partidos nacionalistas suman entre un 7% y un 9% de los votantes, pueden organizar sin dificultad un partido instrumental que supere el umbral del 5%. Un partido instrumental con un nombre inocuo, al estilo de Partido de los Pueblos (los hay en otros países), permite, además, saltarse umbrales más altos para coaliciones y otras ideas peregrinas, como la de intentar limitar los partidos nacionalistas, algo, por cierto, contrario al derecho europeo: eso que me responden a menudo de que Portugal u otros países europeos prohíben los partidos nacionalistas es más falso que un duro de cuatro pesetas.
Un partido instrumental, además, no necesita acuerdo ideológico alguno: es un mero vehículo electoral que se disuelve, legalmente o en la práctica, al día siguiente de las elecciones.
Sí, con una barrera del 5%, Bildu y el PNV tendrían fuertes incentivos para coaligarse entre sí (y con otros partidos). Quien crea que esa coalición no surgiría olvida el principio número uno de la economía política: los incentivos lo explican casi todo.
Por eso la historia nos ofrece abundantes ejemplos de partidos nacionalistas de izquierda y de derecha coaligados:
https://t.co/2OaOrDfqcg
https://t.co/aZ09hEBX4e
https://t.co/jGHNzjwblW
https://t.co/a0eQyew5QO
https://t.co/LpSVQxCrPt
https://t.co/BB6ak5JXBG
https://t.co/EMEwnwVwXz
Pero hay algo aún más interesante: si la barrera fuera aún más alta (¿un 8%?), los partidos nacionalistas llegarían a acuerdos con fuerzas radicales de izquierda del resto de España. A usted, lo mismo, no le hará ninguna gracia, pero hay alrededor de otro 5% de votantes en el resto de España a quienes el nacionalismo periférico les resulta simpático. Y con eso se planta usted en el 10% de los votos y en representación en 15-17 provincias sin problema alguno.
Así que no: con alta probabilidad, un umbral del 5% no serviría de nada.
Imaginemos, de todos modos, que diseñamos un sistema aún más estricto: por ejemplo, exigir superar un umbral de votos en al menos 25 provincias, o algo similar.
Este diseño presenta dos problemas serios. El primero es que garantiza que el PSOE y el PP dominen la política nacional indefinidamente, al bloquear la entrada de cualquier nuevo partido nacional. Si usted cree que hoy tenemos mucha corrupción y poca rendición de cuentas, con una barrera de entrada durísima al Congreso tendríamos todavía más corrupción y todavía menos rendición de cuentas. Es hacer un pan como unas tortas.
El segundo problema, más grave aún, es que equivale a decirles a ese 7-9% de los votantes que no contamos con ellos. Da igual que uno se presente como un partido explícitamente y creíblemente no independentista: o pasa por el aro de ser un partido nacional o no entra en el Congreso. Este requisito quizá les permita a algunos votantes del resto de España darse un gustazo transitorio, pero envenenaría toda la política catalana durante una generación.
Imagine, solo por un segundo, que usted se llama Jordi Mas i Capdevila, que ha nacido en el interior de la provincia de Barcelona, que su lengua materna es el catalán y que no es nacionalista. Por el motivo que sea, vota al PP. Y de repente le dicen que no puede votar a un partido que represente los intereses de Cataluña tal y como los entienden sus vecinos y su familia, por mucho que usted no los comparta. ¿Cómo se sentiría? Yo ni me llamo Jordi Mas i Capdevila, ni he nacido en el interior de la provincia de Barcelona, ni hablo catalán, pero tengo la empatía mínima para darme cuenta de que me sentaría como un insulto directo y gratuito a toda la gente que conozco, y de que convierte un sistema democrático en uno en el que solo se puede votar a quien la mayoría considera un contendiente legítimo.
Por eso, todos, absolutamente todos, los sistemas políticos que a lo largo de la historia han intentado reprimir el voto de una parte no trivial del electorado han salido trasquilados de ese intento.
Pero lo peor de esta propuesta no es que probablemente sea inútil o que envenene la vida colectiva, sino que, como la estrategia de tantos generales, libra la guerra anterior, no la presente.
El nacionalismo catalán está en su lecho de muerte electoral. La inmigración masiva a Cataluña y el fiasco de 2017 lo han matado para siempre. Basta mirar el apoyo a la independencia entre los menores de 40 años o las encuestas sobre el uso del catalán.
De hecho, si yo fuera independentista catalán, mi prioridad no sería la independencia, sino salvar los muebles del uso del catalán en ciertas comarcas, restringiendo la inmigración todo lo posible (en las áreas metropolitanas de Barcelona y Tarragona, el catalán ya ha caído por debajo del punto de no retorno). Ese es, en realidad, el programa de Aliança Catalana, que mantiene el independentismo como sueño pero no como objetivo real. Pero eso también implica convertirse en una fuerza con la que nadie querrá pactar.
Montar un sistema electoral para machacar a los nacionalistas justo cuando están contra las cuerdas es regalarles el mejor banderín de enganche con el que podrían soñar. No debería ser tan difícil de entender, aunque sacarte la contabilidad financiera te haya costado mucho.
En el País Vasco, la situación es a la vez más complicada y más sencilla. En la práctica, el País Vasco ya es un estado libre asociado al resto de España, así que es poco probable que el nacionalismo pierda su fuerza local. Pero, a la vez, su colapso demográfico hará que el País Vasco sea electoralmente irrelevante. Hay un 60% de probabilidad de que esta sea la última legislatura en la que el PNV importe algo. Con una victoria de PP-Vox con mayoría absoluta como la que auguran todas las encuestas, el PNV será irrelevante durante tres o cuatro años. Primero, porque Bildu y el PSOE lo expulsarán de las instituciones vascas y que, con un electorado muy envejecido, probablemente no tendrá manera de influir demasiado en Madrid en 2030-2031 (aunque en política nada está escrito en piedra). Segundo, porque el sistema de partidos en 2031 será, con mucha probabilidad, muy diferente del actual y el PNV no será un partido pivotal en él.
Al final del día, pensar que cambiar el sistema electoral mejoraría mucho la situación de España es una quimera (yo mismo he argumentado que otro sistema electoral podría ayudar un poquito, pero solo un poquito:
https://t.co/o7wh3YVQOF).
Y es la quimera de la pereza intelectual. En vez de pensar seriamente cuáles son nuestros problemas, se receta un atajo institucional. Es el síntoma de un país intelectualmente frívolo, incapaz de pensar estratégicamente.
Aunque, por consolarnos, el umbral del 5% no es una estupidez tan supina como la de las listas abiertas. Eso sí que es una imbecilidad:
https://t.co/qNQNck8Jg0
To celebrate Luke Littler retaining his World Matchplay title, I’ve teamed up with the legends at @DoubleTopDart to give away a set of his G1 World Champion darts
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Winner announced Friday! 🙌🏼
Se acabó, hemos entrado en un momento donde los dardos los va a contolar Littler todo el tiempo que él quiera.
Toca sentarse y rendirse ante el que va a ser el mejor jugador de la historia. Está muchísimos pasos por delante de una de las plantillas con más talento en los dardos.
Por cierto, se comenta, se rumorea que el fútbol, a muchos, no os da de comer... Pero ojo a cómo os ha dado y os dará de mamar por los siglos de los siglos.
Paredes agrediendo como un animal a Gavi con el partido acabado escenifica lo que ha sido Argentina en esta final: el rival más ruin, rastrero, sucio e indigno de la historia de la competición.
El mundo os quería por Messi; ahora os odian por desleales.
Zurrarte por la espalda tras perder, tras haberse escondido como cobardes detrás del balón durante 120 minutos.
Esto ha sido el Mundial de Argentina.
Gracias a Dios, ganó el Bien.
Hay que señalarlos a todos:
Nahuel golpea a Rodri.
Rodri se encara con él.
Honor a Gavi y Eric.
Golpean a Borja Iglesias.
Vergüenza de Argentina.
Honor a Scaloni. https://t.co/T0Ti4Vy8EI