La muerte de Carlos Manzo no es un hecho aislado: es el resultado de un país donde alzar la voz estorba, incomoda y se paga con la vida.
Hoy México está en manos de un gobierno que no protege a su gente, que calla frente a la violencia y que permite que quienes defienden a sus comunidades sean silenciados a sangre y fuego.
Cuando un Estado deja de garantizar justicia, seguridad y libertad, deja de ser gobierno y se convierte en cómplice.
Y lo más grave: ya no están matando sólo a los que luchan… están matando la esperanza de quienes todavía creen que este país puede cambiar.
No podemos normalizarlo. No podemos callarlo. No podemos aceptarlo. 💔
Sentimientos encontrados.
Felicidad porque una mujer llega al poder y preocupación por como lo ejercerá.
Gozo por el triunfo del feminismo mexicano y tristeza porque empoderó a alguien que no defiende su causas o asume sus banderas.
Alegría porque “es tiempo de mujeres” pero se sigue endiosando a un hombre.
Regocijo porque se sienta un precedente para todas las niñas de México, pero angustia porque quien se dice “demócrata” ha apoyado desmantelar la precaria/defectuosa institucionalidad democrática.
Júbilo por ver la banda presidencial colocada sobre alguien con vestido, y consternación por un discurso en ocasiones tan distante de la realidad y de las constricciones que enfrentará.
Las contradicciones de Claudia Sheinbaum y del legado que hereda de López Obrador están ahí. Y la nueva presidenta tendrá que en encararlas con la autonomía y la honestidad que le han faltado hasta ahora.
Citándola: “solo lo que se nombra existe”. Llegó el momento de nombrar, entender y escuchar a todo lo que existe en los muchos Méxicos que son México. Es un país mucho más grande, complejo, y plural de lo que reconoce el gobierno/partido/transformación hasta ahora.
Bravo para los medallistas mexicanos en estos juegos olímpicos, representan apoyo familiar, sacrificios y una lucha contra un sistema que poco apuesta por el deporte ¡Venga México! Siempre se puede.
A veces se olvida que algo tan básico como la amabilidad, la buena educación y el respeto hacen que el mundo sea muchísimo mejor. Aunque no abunde en estos tiempos, que no falte en nosotros.
Ojalá se ponga de moda ser y dejar ser, vivir y dejar vivir, la empatía, el buen gusto, la lealtad y la buena educación, que de lo contrario vamos sobrados.